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martes, 31 de diciembre de 2013

SAN SILVESTRE: DE VILLA A DESPOBLADO. LA PERVIVENCIA DE LA FIESTA DE SU PATRÓN.

 
 
Hablar del despoblado de San Silvestre, muy cercano a la localidad toledana de Novés, es tratar con nostalgia la historia de un emplazamiento que llegó a ostentar el título de villa, y a ser propiedad y lugar de residencia de importantes personajes de la gloriosa historia de nuestro país. Su etapa más floreciente podemos situarla a finales del siglo XV, cuando Gutiérre de Cárdenas, Señor de Torrijos, manda construir su imponente castillo que aún hoy se mantiene en pie conservando su magnífica portada. Su momento de decadencia y posterior despoblamiento lo situamos en el siglo XVIII, llegando en la actualidad a ser propiedad privada, que aún mantiene intacta su iglesia parroquial y un conjunto de casas de labor.

Las Relaciones Topográficas de Felipe II nos revelan cómo era la villa a finales del siglo XVI, su economía, su sociedad, sus usos y costumbres… Hay datos muy importantes que nos hacen pensar en la posible causa de su temprano despoblamiento, pues “se dice questa villa es tierra fria, llana y rasa y lugar enfermoes tierra falta de leña de dos leguas de la dicha villa y que no hay montes ni se crian animales”. También se hace referencia a un elemento tan importante para la supervivencia como es el agua: “A los veinte y tres se dice que los vecinos de la dicha villa beben del dicho arroyo y fuentes porque los pozos son salobres y no para beber”.
La iglesia parroquial de San Silvestre ha resistido el paso de los siglos y aún hoy podemos contemplarla en todo su esplendor. Si nos detenemos unos instantes frente a su bella espadaña que aún alberga las campanas, típica de las edificaciones de la arquitectura rural, podría parecernos que en el lugar aún hay vida, que aún se siguen celebrando oficios religiosos en el templo. Pero si miramos a nuestro alrededor sólo encontraremos nostalgia y añoranza de lo que algún día fue San Silvestre. La iglesia, propiedad privada como el conjunto de toda la finca, se abre para celebrar cultos familiares y cada 31 de diciembre, festividad de San Silvestre Papa, que es quien la da su nombre.
Por ello he querido traer hasta este blog esta tradición, lo único que queda vivo del sentir colectivo hacia este lugar, y que en los últimos años nos anuncia su posible desaparición. Tres fueron las fiestas que la villa de San Silvestre contó entre sus celebraciones, y que nos mestran las Relaciones de Felipe II: “A los cincuenta y dos capitulos se responde que alinde de las fiestas de guardar por la Santa Madre Iglesia hay otras tres particulares una la advocacion de la iglesia desta villa de San Silvestre por ser la advocacion del pueblo e iglesia y la otra que dicen de San Juan de Mata por voto de la dicha villa y aquel dia se va en procesion a una ermita que dicen San Juan de la Higuera y se dice misa en una iglesia o ermita  que esta en el campo, y la otra fiesta es de Señor San Gregorio Nacianceno se guarda por el pulgon y… de ellas, no se ayuna de premia sino salvo de devocion”.
Desde siempre la fiesta de San Silvestre se ha celebrado cada 31 de diciembre, el último día del año, en el despoblado de su mismo nombre. En este día, a diferencia del resto del año, la iglesia abre sus puertas a los romeros que hasta allí acuden a perpetuar esta curiosa tradición de acercarse a celebrar las fiestas de un lugar que hace muchos siglos inició su decadencia. A esta fiesta, que bien podríamos considerar como romería, han acudido desde siglos pasados los vecinos de la cercana localidad de Novés, que incluso han tomado esta tradición como propia por ser ellos los principales participantes de la misma. Desde los años 70 del pasado siglo, según me ha informado Don Eladio, párroco de Novés y San Silvestre, la fiesta ha consistido en la celebración de la Santa Misa en honor al patrón, seguida de un refresco que los propietarios de la finca ofrecían para cuantos quisieran acudir. Me comentaba además que en los últimos años había resurgido un poco más, al contar con mayor participación. En la primera mitad del siglo XX, incluso se sacaba en procesión la imagen del Santo por los alrededores de la iglesia. Los dos últimos años desgraciadamente se ha dejado de celebrar, perdiéndose así una secular tradición que quién sabe si algún día podremos volver a disfrutar.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Don Eladio, párroco de Novés y San Silvestre, que tan amablemente me ha atendido para hablarme de esta peculiar celebración, y que me ha abierto las puertas de la parroquia de su pueblo, dándome la posibilidad de seguir estudiando las valiosísimas tradiciones del lugar. También quiero agradecer la amabilidad y ayuda de Don Manuel, que con mucho gusto me mostró esta joya olvidada.
 
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domingo, 29 de diciembre de 2013

LA RELIGIOSIDAD POPULAR EN LA COMARCA DE TORRIJOS A TRAVÉS DE LAS RELACIONES TOPOGRÁFICAS DE FELIPE II


San Pantaleón. Burujón
Las Relaciones Topográficas de los Pueblos de España son una obra de finales del siglo XVI mandada hacer por orden del rey Felipe II, de carácter estadístico, y cuyo objetivo principal era conocer la realidad, a través de una descripción al detalle, de todos los lugares que estaban bajo su dominio. La obra se compone de un cuestionario con varias preguntas que reciben el nombre de capítulos, a través de los cuáles se va desgranando toda la información: económica, social, demográfica, religiosa… El monarca facilita el cuestionario a personas capacitadas intelectualmente de cada lugar, para que contesten a las preguntas en el orden en que se proponen, elaborando así una síntesis de la historia y costumbres de cada pueblo o asentamiento.

Es una obra importante desde el punto de vista histórico-geográfico y antropológico, pues refleja la realidad de la España de finales del XVI, y nos aporta algunos datos de emplazamientos con los que no contamos en la actualidad. Se habla de lugares que en su día sufrieron un despoblamiento masivo y que llegaron a desaparecer, como los siguientes ejemplos: Hurtada, lugar donde nace el insigne Alonso de Covarrubias, cercano a Torrijos y Gerindote; La Higuera del Campo, unida a Hormigos (Hormigos y La Higuera del Campo) según aparece citada en las Relaciones; Adovea, despoblado cercano a Carriches; San Silvestre, cercano a Novés; San Pedro, ahora unido al núcleo urbano de La Mata, entre otros. También es importante desde el punto de vista toponímico, pues nos muestra como han ido evolucionando los nombres de algunos pueblos o parajes a lo largo de los siglos: Albarreal de Tajo aparece como Alcalá del Río; y Val de Santo Domingo aparece como Santo Domingo del Valle.
Santa Julita y San Quirico. Barcience
Centraré este artículo en la localidad de Torrijos y su comarca, y me detendré de forma concreta en el capítulo 52 del cuestionario, que se refiere a las devociones que predominaban en cada lugar, y a las fiestas que llevaban aparejadas. El referido capítulo nos aporta una visión del hombre como “ser religioso”, pues la mayoría de esas fiestas se comenzaron a celebrar porque el grupo humano poblador de cada lugar así lo decidió en agradecimiento o por voto tras haberse visto librados de alguna calamidad. Y aquí es donde entra en juego la herencia recibida de la época medieval, donde toda la vida de las personas giraba en torno a los tiempos que marcaba la Iglesia. La siembra, la recolección, la vendimia, la matanza... dependían siempre del calendario litúrgico de la Iglesia, siempre coincidían con alguna festividad (San Martín, San Miguel…). También se veía muy ligada a la religión la salud, la mayor parte de las veces por supersticiones que el hombre medieval había generado y que pervivieron muchos siglos después. Pueblos y ciudades se afanaron en contar en sus iglesias con reliquias de toda clase de santos y santas, incluso del mismísimo Cristo y de Su Madre la Virgen. A tales reliquias atribuían poderes de sanación y el poder de evitar epidemias y desastres naturales, hasta tal punto que hubo un momento en que se generó un importante “tráfico de reliquias”, llegando muchas de ellas a ser invenciones o a ser falsas. Muchas de las festividades y devociones que se contemplan en el capítulo 52, y que algunas de las cuáles se mantienen en la actualidad, vienen unidas a esa devoción y veneración de las reliquias. Como veremos más adelante, hay devociones que se pueden considerar de carácter comarcal por extenderse por todo el marco geográfico de la comarca, y otras que quedan relegadas a un ámbito más local debido seguramente a la posesión de alguna de esas reliquias que antes mencionaba, o a la llegada de la devoción a través de algún monasterio u orden religiosa del lugar o a través de algún noble.

Resulta muy curioso que la mayoría de las devociones y fiestas de la comarca que se mencionan en estas Relaciones, en la actualidad han desaparecido o han pasado a ser celebraciones menores o de hermandades que se han encargado de seguir la tradición. En general, la veneración a tales devociones viene dada por un voto hecho por el pueblo por haberse visto librado en algún momento de tribulación (plaga, sequía, epidemia, climatología adversa…). Voto que en algunos casos se sigue manteniendo en la actualidad, perpetuando así celebraciones que vienen de antiguo. A continuación enumero los diferentes casos por los que se hace voto a un santo, santa o advocación de la Virgen o de Cristo, y las peculiaridades de cada uno de ellos:
Santa Brígida. Maqueda

Santos y santas que libraron de ciertas plagas, en su mayoría el pulgón o “calamidades de las viñas” como también lo denominan en algún lugar de los que tratamos, como Santa Olalla. Por este motivo es muy extendida la devoción a Santa Brígida, la cuál he localizado en seis pueblos, entre los que se encuentra Torrijos, dato que resulta muy curioso, pues de aquella devoción y festividad no ha quedado ni rastro en nuestra localidad, ni tan siquiera una representación iconográfica. Lo mismo ha ocurrido en otros cuatro lugares (Adovea, Hormigos, La Mata, y Santa Olalla), siendo Maqueda la única localidad que en la actualidad mantiene la devoción a Santa Brígida, a la que tiene por Patrona, y cuya fiesta sigue celebrando cada 31 de enero.
También se veneró a otros santos por este mismo motivo. Así, se celebraba en La Puebla y en Alcabón la Revelación de San Miguel o “San Miguel de Mayo (día 8 de mayo) como también aparece citado, por haber librado a la población de las malas cosechas propiciadas por el pulgón; en Alcalá del Río (hoy Albarreal de Tajo) a San Pedro y San Pablo por “otras sabandijas” y el Lunes de Quasimodo por la ayuda recibida en la escasez de cosecha; en Domingo Pérez, San Silvestre y Escalonilla a San Gregorio Nacianceno; en Burujón al Glorioso San Pantaleón; en Erustes a San Jorge; en Quismondo a Santa Marina, en Santa Cruz del Retamar a la Virgen de la Paz; y en Villamiel a Santa Catalina por haberse visto librada la población de una plaga de langosta.
 
 
Otros santos y santas que libraron al lugar de ciertas inclemencias meteorológicas como la “piedra”, como se denomina en el cuestionario de Domingo Pérez, o que favorecieron las lluvias en tiempo de sequía. Por esto, honraban a San Juan Ante Portam Latinam en Alcalá del Río (Albarreal de Tajo); en Domingo Pérez a Santa Ana y al Triunfo de la Cruz o Cruz de la Batalla (16 de julio) como se cita en el cuestionario de Mesegar.


Contamos con un caso excepcional como es la devoción y la veneración al Mártir San Sebastián, muy extendida en nuestra comarca, debido al voto por haber librado por su intercesión de la peste. Trece son los pueblos que reflejan tal devoción en el cuestionario: Adovea, Alcabón, Alcalá del Río (Albarreal), Carriches, Erustes, Escalonilla, Gerindote, Hormigos, Maqueda, Mesegar, Rielves, Santo Domingo del Valle y Villamiel. En algunos de esos pueblos la veneración y celebración de este mártir ha desparecido y en otros se sigue manteniendo pero de manera poco destacada. Tan sólo se sigue celebrando con solemnidad en Villamiel de Toledo, donde es patrón. En Torrijos contábamos con una ermita consagrada a este santo y con una cofradía de la que era titular junto con San Fabián, cuyo emplazamiento estaba en el cementerio viejo, en la carretera de Albarreal, y que también desapareció. En la actualidad nada queda de esa devoción ni de su cofradía.
San Blas. Domingo Pérez

Otro santo muy venerado en aquella época en nuestra comarca era San Juan Ante Portam Latinam o “San Juan de Mayo” como aparece denominado en el cuestionario de Mesegar. Se celebraba en: Adovea, Alcalá del Río (Albarreal), Carriches, Caudilla, Gerindote, Huecas, Mesegar, Portillo y La Torre. Por lo que observo, en Hurtada debía ser grande la devoción al Evangelista, pues hasta allí acudían gentes de pueblos limítrofes a venerar al santo y a darle gracias por diversos favores. En varios cuestionarios encontramos referencias a esto, como por ejemplo en Gerindote donde dicen: “que guardan a San Juan Porta Latina por voto del pueblo, y van en procesion a San Juan de Hurtada, que esta a media legua del, y no se sabe por que causa o razon, o por que necesidad o devocion”. También encontramos referencias en Caudilla: “que en esta villa hay particular devocion antiquisima, que memoria de vivos no hay en contrario ni alcanza el origen que tuvieron, y es que a seis de mayo dia del señor San Juan ante Portam Latinam guarda este pueblo, y hizo procision, y va a un pueblo que se llama Hurtado, y dicen misa, y dan caridad a todo el pueblo de pan y vino y queso”.
De esta devoción tan extendida y de su fiesta nada ha quedado, en la actualidad en ninguna de las localidades citadas se celebra, y ni siquiera ha quedado testimonio alguno de la misma.

Cristo de la Caridad. Santa Olalla
La Santa Cruz de Ntro. Señor Jesucristo también desde tiempo inmemorial ha contado con especial veneración en nuestra comarca, y en algunos lugares se ha tomado por abogada en tiempos difíciles. Así, encontramos que son varios pueblos los que guardaban fiesta a finales del XVI en tres días distintos del año: el 3 de mayo también denominado “Cruz de Mayo” o Invención de la Santa Cruz; el 14 de septiembre o Exaltación de la Santa Cruz; y el 16 de julio el “Triunfo de la Santa Cruz” o “Cruz de la Batalla” como se denomina en el cuestionario de Mesegar. La Cruz de Mayo era festejada en Erustes de mano de la antigua cofradía de la Vera Cruz, que aún hoy existe; en Huecas; Quismondo y La Torre de Esteban Hambrán. La Exaltación de la Cruz se festejaba en Quismondo, celebración que hoy sigue presente en la localidad, festejando a primeros de septiembre al Cristo de la Salud, intuyo que como reminiscencia de aquella fiesta que ya se celebraba en el siglo XVI. Resulta muy curioso este dato, que solo Quismondo guardase fiesta el 14 de septiembre, pues hoy día muchos de los pueblos de nuestra comarca celebran sus fiestas patronales en esa fecha, día de la Exaltación de la Cruz, en honor a sus Cristos (Rielves al Cristo de los Remedios; Escalonilla al Cristo de la Cruz a Cuestas; Carmena al de la Cueva, Fuensalida al del Olvido…). La Cruz del Triunfo, celebrada el 16 de julio en recuerdo de la victoria en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), y que en el año 2012 cumplió 800 años, se festejaba en Domingo Pérez, Mesegar y Santa Olalla. Aún hoy pervive esta tradición en Santa Olalla, celebrando en ese día al Cristo de la Caridad y manteniendo una antiquísima tradición como es el Baile de la Bandera que cada año se realiza al término de la procesión del Cristo y la Virgen del Carmen. También se sigue celebrando en Santa Cruz, donde es titular de la Parroquia, y en La Puebla de Montalbán, que ese día festeja también por voto del año 1598 (no aparece en el cuestionario debido a que el voto se hizo años después de la publicación de las Relaciones de Felipe II) a su patrón el Cristo de la Caridad, por haberles librado de la peste.
Virgen de la Paz. Santa Cruz del Retamar

A la Virgen María también se la veneraba y festejaba, en la mayor parte de los lugares “por devoción”. En Escalonilla y Maqueda bajo la advocación de la Concepción, y en La Puebla, Santa Cruz del Retamar y La Torre de Esteban Hambrán bajo la de la Paz. La Puebla y Santa Cruz siguen manteniendo la devoción a la Virgen de la Paz, que además ejerce su patronazgo en ambos pueblos y lo celebran cada 24 de enero, destacando la tradicional Fiesta de los Soldados en Santa Cruz, en honor también a la Paz.
 
Tenemos también el caso de otras devociones más localizadas y menos extendidas en toda la comarca, pero de gran arraigo en los pueblos donde se encuentran. Se trata por lo general de mártires a los que también se acudió en momentos difíciles para paliar alguna plaga o alguna epidemia, como ya hemos visto en los puntos anteriores. De esta manera he podido localizar los siguientes: Santo Tomás Cantuariense en Alcabón; los Santos Mártires “Cirico e Julita en Barcience; San Pantaleón en Burujón; Santa Águeda en Carriches; el Santo Ángel Custodio en Caudilla; Santa Ana y San Blas en Domingo Pérez; San Jorge en Erustes; San Germán en Escalonilla; Santa Eugenia y San Marcos en Huecas; los Santos Simón y Judas en Maqueda; San Antón en Mesegar; los Santos Mártires Cosme y Damián, San Antón y Santa Ana en Portillo; Santa Marina en Quismondo; San Silvestre y San Juan de Mata en San Silvestre; San Blas en Santo Domingo del Valle (hoy Val de Santo Domingo); Señor San Gil en Torrijos; y Santa Catalina en Villamiel. Muchos de estos pueblos mantienen aún la devoción y patronazgo de estos santos, como por ejemplo Torrijos que sigue honrando a San Gil, Barcience a Santa Julita y San Quirico, Burujón a San Pantaleón…
San Jorge. Erustes

A través de este recorrido por las tradiciones y devociones en la comarca de Torrijos en el siglo XVI, podemos comprobar cómo han evolucionado las mismas, manteniéndose con el paso de los siglos, o como ha ocurrido en otros casos llegando a desparecer sin dejar testimonio alguno. Muchas de las desparecidas constituyeron en otro tiempo las mayores celebraciones de cada lugar, perdiéndose con ellas tradiciones muy singulares como por ejemplo los ayunos de no comer carne que se hacían la víspera de la festividad en muchos lugares, como sacrificio en agradecimiento a la intercesión del santo o santa en cuestión; o el reparto de caridades consistentes en pan, vino y queso que también he localizado en algunos puntos de la comarca. También desplazamientos de romeros hasta ermitas o lugares de culto donde se celebraba la fiesta, como es el caso de San Juan de Hurtada que antes veíamos, y de lo que no queda nada.

Lo que sí está muy claro es que los tiempos cambian, todo evoluciona, y cada siglo nos ha ido dejando el testimonio de los hombres y mujeres de cada época que lucharon por mantener la idiosincrasia de cada lugar, o que por el contrario dejaron que muchas de esas señas de identidad cayeran en el olvido, así como muchos otros testigos de la historia, como por ejemplo es el patrimonio histórico y artístico, muy malogrado en muchas ocasiones.
 
Artículo publicado en la Revista "La Feria" de Torrijos (Toledo), en septiembre del año 2012.
 
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sábado, 28 de diciembre de 2013

ALCABÓN Y SU PATRÓN INGLÉS. LA FIESTA DE SANTO TOMÁS CANTUARIENSE.


La Villa de Alcabón, en la provincia de Toledo, ha estado desde sus orígenes ligada a la figura del que desde siempre ha sido titular de su parroquia y patrón del pueblo: Santo Tomás Cantuariense. En las Relaciones de Felipe II se hace alusión a este hecho, destacando que “esta fiesta no la guarda la iglesia, sino este pueblo por la causa ya dicha”, dato que debemos relacionar con la procedencia inglesa del santo, entendiéndose que la devoción se adscribe en su mayor parte a Inglaterra, donde sí se le venera y se le dedican iglesias y cultos. En el capítulo 52 de las citadas Relaciones se recoge de esta manera: “En este pueblo guardan el día de Santo Tomás, obispo y mártir, obispo que fue de Cantariensis por vocto y devoción queste pueblo tiene desde que se fundó esta iglesia, que no hay quien se acuerde, ni puede acordar ques inmemorial aca, y es la advocación y nombre desta iglesia, y se guarda cada un año a veinte y nueve días del mes de diciembre, y esta fiesta no la guarda la iglesia, sino es en este pueblo por la causa ya dicha”.

Resulta curioso este patronazgo en Alcabón, pues Santo Tomás de Canterbury no es un santo al que se venere demasiado por estas tierras y mucho menos al que se dediquen unas fiestas patronales. Tan sólo otro pueblo de Toledo comparte con Alcabón la dedicación de su parroquia al mártir inglés, se trata de la localidad de Dosbarrios. Pero la explicación a este hecho la encontramos íntimamente ligada al propio martirio del Santo. Leonor Plantagenet o Leonor de Inglaterra, esposa del rey Alfonso VIII de Castilla, era hija de Enrique II rey de Inglaterra. El rey inglés era amigo íntimo del canciller Tomás Becket, en adelante Santo Tomás de Canterbury, pero una serie de hechos dieron lugar a un duro enfrentamiento entre ambos que acabó con el martirio del obispo promovido por el rey. Su hija Leonor, casada con el rey Alfonso VIII de Castilla, hizo cuanto pudo por mantener viva la memoria de Santo Tomás, que en otro tiempo fuera amigo de su padre, y por extender la veneración al mártir en nuestro país. Así, dona la aldea de Alcabón, cuya parroquia estaba dedicada al santo inglés, a la Catedral de Toledo para poder costear la construcción de la capilla de Santo Tomás Cantuariense, en la actualidad de Santiago Apóstol. De esta manera, Alcabón queda ligado a la Catedral hasta que pasa a manos de Gutiérre de Cárdenas, Duque de Maqueda, que concede el título de Villa.

La imagen de Santo Tomás Cantuariense desde siempre ha presidido el retablo de la capilla mayor de la parroquia de Alcabón. La actual imagen sustituye a otra que fue destruida en 1936, y que antiguamente procesionaba el día de la fiesta a pesar de sus grandes dimensiones. Aunque se trata de una fiesta menor, pues las fiestas grandes se dedican a la Virgen de la Aurora el 8 de septiembre, Alcabón no ha dejado de festejar a su patrón cada 29 de diciembre. Es una fiesta que pasa prácticamente desapercibida, más aún por encuadrarse dentro de las fiestas navideñas, y que se compone de Misa, procesión y posterior refresco. Al estar la imagen del santo en el retablo y ser muy dificultosa su bajada, los alcaboneros sacan en procesión una imagen de pequeñas dimensiones que recorre las principales calles del municipio. Para dar fin a su fiesta patronal, terminados los cultos religiosos, los habitantes de Alcabón se reúnen para compartir un rato de hermanamiento en el refresco que ofrece el ayuntamiento en el día del patrón.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

LAS FIESTAS DE SANTA EUGENIA EN HUECAS: LAS TRADICIONALES PUJAS


Al LI que hay una ermita dentro del pueblo, que se llama Santa Eugenia, con una imagen de la Santa de alabastro, y esta allí de tiempo inmemorial, y se tienen entre los moradores devotion notable a la Santa, y se llaman muchas mujeres de su nombre. Que se guarda la fiesta de Santa Eugenia, que cay a veinte y tres diciembre de tiempo inmemorial según dicen entre los moradores, y dicen que es voto, y aquel dia se dice la misa mayor en la ermita, y primeras vísperas el día antes, y acuden a la ermita todos cum magna animorum alacritate”.

De esta manera quedaba reflejada en las Relaciones del Felipe II, a finales del XVI, la gran devoción que el pueblo de Huecas, en la provincia de Toledo, ha tenido desde tiempo inmemorial a Santa Eugenia, mártir del siglo III.

Y es que según la tradición oral que ha ido pasando de generación en generación entre los hijos de Huecas, la Santa vino hasta este lugar para quedarse para siempre. Cuenta la leyenda que pasaba por el pueblo un carro tirado por bueyes que venía de Toledo y se dirigía a Talavera transportando una imagen de alabastro de Santa Eugenia. Al llegar a la plaza los bueyes quedaron inmóviles y nadie consiguió que continuasen la marcha, por lo que este hecho fue considerado una señal divina por la que la Santa quiso quedarse en Huecas. Encontramos en esta curiosa narración un paralelismo con otras imágenes que de la misma manera quisieron quedarse en los lugares donde hoy se las venera para amparar en tiempos de calamidad y ser abogadas y protectoras de sus gentes. Así encontramos el caso de la Virgen de la Piedad de Villanueva de Alcardete, y el de la Piedad de Santa Olalla, que llegaron en sendas carretas tiradas por bueyes y que quedaron inmóviles en las plazas de ambos pueblos. Llama la atención que en los tres casos se trataba de imágenes realizadas en piedra.

Desde entonces Santa Eugenia ha sido para Huecas su mayor tesoro, y sus fiestas se han venido celebrando con gran solemnidad y cargadas de un notable sabor tradicional que a día de hoy aún se mantiene y que veremos paso a paso en esta entrada.

Las fiestas comienzan la víspera, el 22 de diciembre. Por la tarde tiene lugar la bajada de la Santa del trono en el que permanece 364 días del año, y que tan solo abandona en esta ocasión para ser trasladada a la iglesia parroquial. Finalizada la novena, el cura párroco se dispone a bajar a la Santa, y se la entrega al alcalde que la alza mostrándola a su pueblo, y que posteriormente coloca sobre el altar para comenzar la primera de las tradicionales pujas para trasladarla hasta las andas. Las pujas en las fiestas de Santa Eugenia son una de las tradiciones más antiguas, pues a lo largo de la fiesta tienen lugar varias, tanto de carácter religioso como profano, mediante las cuales se sufragan los festejos. Junto al altar de la ermita un huecano dirige las pujas y la gente comienza a ofrecer cantidades de dinero para obtener el privilegio de portar a su patrona en un corto trayecto que une el altar y las andas. Me cuentan que antiguamente se pujaba por bajar a Santa Eugenia del trono, cosa que como vemos ha variado, pasando a bajarla el sacerdote. La Santa sale a la calle y de nuevo comienza otra puja, esta vez para portar la carroza, el estandarte, el cetro, y las cintas de la carroza (antes las horquillas de las andas cuando la imagen se transportaba a hombros). También se pujan los cohetes que se lanzarán en el corto trayecto que une la ermita con la iglesia parroquial, y me dicen que antiguamente cuando aún no habían desaparecido los quintos, era a estos a quienes se encomendaba la puja de los mismos.

La Santa llega a la iglesia donde tiene lugar el rezo de las primeras vísperas, y donde aguardará hasta el día siguiente, el día grande de las fiestas, para la celebración de la función solemne. En la tarde del 23 de diciembre tiene lugar el momento más intenso de la fiesta: la procesión de gloria por las calles del pueblo con la imagen de Santa Eugenia. A lo largo de la procesión se suceden varias paradas o estaciones en las que vuelven a tener lugar las tradicionales pujas. Se puja de nuevo por llevar la carroza, las cintas, el cetro, el estandarte, los cohetes, y además en esta ocasión por la carretilla de pólvora que más tarde será encendida. Las pujas de la procesión han variado bastante con el paso de los años, me cuentan que fue en los años 90 cuando sufrieron una variación importante que acabó con una de las tradiciones más pintorescas de estas fiestas. Se trata de las pujas de los instrumentos de la banda de música que los vecinos realizaban para bromear los unos con los otros o para hacer pasar un rato de vergüenza. Una persona pujaba por uno de los instrumentos eligiendo a otra para que lo llevase un tramo de la procesión; así se pujaba para que el trombón lo llevase una persona de pequeña estatura, para que el estandarte lo portase una persona que no tuviera fuerza suficiente para poderlo llevar… Se pagaban grandes cantidades de dinero que se empleaban para sufragar los actos profanos.

Al llegar la procesión a la plaza tiene lugar el besamanos de la Santa, momento en que los huecanos se acercan a besar a su patrona y a venerar su reliquia; la gente suele depositar su beso en la cara de Santa Eugenia. En la última parada antes de devolver la imagen a su ermita tiene lugar otra de las pujas más tradicionales: la del bonete del señor cura. Tras esto, la Santa entra en la ermita donde se hace la puja de mayor intensidad emocional, la “puja gorda”, por la que los huecanos dan mayor cantidad de dinero por subir a la Santa al trono. Es tradición que cuando la puja ha alcanzado su punto álgido, el momento en que la persona que dirige la puja se dispone a pronunciar el tradicional “a las tres”, se grite “¡Santa Bendita, más vale!” para animar a la gente a seguir aportando mayores cantidades para subir a Santa Eugenia al trono. Es tradición también el canto de los motetes que en la actualidad se han aglutinado en un himno, y que cantan las glorias de la Santa. Reproduzco un fragmento:
Ruega a Cristo por nosotros,
Por Huecas que tanto te ama
Y que con fe y devoción
Por su Patrona te aclama
Himnos de gloria y cantos de amor
Entonemos a Santa Eugenia
Con gran fervor.

Tras la subida de la Santa al trono y antes del baile festivo, tienen lugar las tradicionales pujas profanas, en las que se pujan piezas de caza que días antes los cazadores de Huecas han conseguido en la “cacería para la Santa” que tiene lugar en los cotos locales. También se pujan los tradicionales peces de mazapán que ofrecen los vecinos de la localidad, así como otros muchos regalos.
 

Otra de las tradiciones de Huecas en estas fiestas y que no pasa desapercibida entre los huecanos y los vecinos de localidades circundantes, es la de los toros de fuego que además ha sido declarada fiesta de carácter tradicional local recientemente. La noche de la víspera de Santa Eugenia, estos toros hacen su aparición cumpliendo así una de las más importantes tradiciones de Huecas en la que todo el pueblo se vuelca.

Como hemos visto, se trata de unas fiestas llenas de gran arraigo, unas fiestas que a pesar de los rigores del invierno sacan a la calle a las gentes de Huecas para participar de lleno en cada uno de los actos que se celebran para honrar a su queridísima patrona Santa Eugenia como se ha venido haciendo desde muchos siglos atrás.

Agradezco la colaboración de Roberto Félix García, vecino de Huecas, que me ha hablado de esta entrañable tradición de su pueblo para poder dar forma a esta entrada.


Dejo a continuación un vídeo correspondiente a la bajada del trono de la Santa de este año, grabado esta misma tarde en Huecas.



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viernes, 13 de diciembre de 2013

SANTAS Y SANTOS PROTECTORES (I): SANTA LUCÍA Y LOS RITUALES PARA PRESERVAR LA VISTA.



Aprovecho la festividad de Santa Lucía que hoy celebramos para abrir un nuevo capítulo en este blog, dedicado al patrocinio de los santos sobre diversas dolencias o cuestiones de salud y a todos los ritos que llevan unidos. Encontramos en el santoral gran cantidad de santos y santas que propician la buena salud y que son abogados contra diversas afecciones. Así tenemos a San Blas, abogado de los males de garganta, Santa Águeda, abogada de las enfermedades de los pechos, San Tirso de las dolencias de las piernas… y así podríamos seguir enumerando una larga lista.

Hoy nos detendremos en el caso de Santa Lucía, mártir abogada de las enfermedades de la vista, a la que se tiene especial devoción en nuestros pueblos y ciudades y a la que invocamos cuando tenemos algún problema relacionado con la salud de nuestros ojos. La imagen de la Santa siempre va identificada por sus atributos que la hacen fácilmente reconocible: la palma martirial y la bandeja con los ojos que hace referencia a una de las formas de martirio que la aplicaron. Es por ello que muchos lugares se acogen a su patrocinio celebrando su fiesta en la que se realizan una serie de rituales de gran trasfondo antropológico, y que muchas veces se mezclan con el campo de las supersticiones. Expongo algunos ejemplos cercanos a mí y que conozco después de haberlos estudiado e incluso participado en ellos.

1.      La devoción a Santa Lucía y su fiesta en Gerindote (Toledo). De siempre la Santa en este pueblo toledano ha recibido especial veneración. Es un fenómeno que no sólo se adscribe a la propia población sino que se extiende por otros puntos de la comarca que acuden hasta la iglesia de San Mateo, donde se venera la imagen, para pedir su protección. La Santa porta un exvoto de plata con forma de bandeja con unos ojos, que cada año en el día de su fiesta los fieles besan o se acercan a los ojos para pedir que les ayude aprevenir males en la vista. Además, cada 13 de diciembre después de la procesión en la que la Santa rodea la iglesia por el exterior, se da a besar una reliquia que este pueblo posee de Santa Lucía, aspecto relevante que demuestra que es grande la devoción que siempre se la ha tenido. Hasta Gerindote acuden gentes de los pueblos vecinos a venerar a la Santa, recuerdo cuando era niño que tras haberse sometido mi abuelo a una operación de la vista, mi abuela ofreció ir andando desde Torrijos hasta Gerindote y escuchar misa ante Santa Lucía. Los tres fuimos andando y cumplimos con la promesa.

 
2.      En La Puebla de Almoradiel (Toledo), la imagen de Santa Lucía se venera en la ermita de Santa Ana. Goza de especial devoción entre los almoradienses que cada 13 de diciembre acuden para cumplir con un rito muy peculiar y propio de esta localidad: la tradición de “restregarse” el manto por los ojos para que la santa conserve la vista. Es curioso porque en este caso la Santa va revestida con un bonito manto rojo que adquiere ese tinte de milagroso y al que los vecinos de La puebla tienen un cariño especial. La ermita permanece abierta durante todo el día para que los devotos acudan a visitar a la Santa y a cumplir con esta tradición.


 
3.      La fuente de Santa Lucía de Las Ventas con Peña Aguilera. Esta localidad monteña de la provincia de Toledo tiene señalado como especial el día 13 de diciembre en su calendario. El día de Santa Lucía es fiesta local por la gran devoción que se tiene en este pueblo a la santa siracusana. En Las Ventas cuenta con ermita propia a la que hay adosada una fuente cuyas aguas poseen un carácter curativo para los males de la vista. Ya en las Relaciones de Felipe II se recogía este hecho de la siguiente manera: “e ansi mismo hay una ermita de Señora Santa Lucía, de la cual hay un testimonio en que se cuenta que la gloriosa santa, en tiempos pasados, se apareció a una mujer por dos veces y le dijera que certificase y avisase a la justicia que a la sazón era, que fuesen a cierta parte que señalo, y que allí cavasen, y que luego hallarían una fuente y que, sobre ella, le hiciesen una ermita que se diga Santa Lucía, y que la dicha mujer lo denunciara a la justicia, y fueran adonde les dijo y cavaron y hallaron luego la dicha fuente,, y allí se hizo la dicha ermita, la cual es principal y muy devota y el agua de la dicha fuente es agua que hace muy gran provecho para la vista de los ojos”. Por ello, los venteños encienden hogueras de tomillo la víspera de la fiesta por todo el pueblo con el fin de honrar a la santa.

4.      La tradición de “ahumarse los ojos” en las hogueras de Santa Lucía en Fuente el Fresno (Ciudad Real). Como ya vimos en otra entrada, los vecinos de Fuente el Fresno mantienen la creencia de que si ahúman sus ojos en las hogueras de tomillo que se encienden los días 12 y 13 de diciembre, quedarán preservados de cualquier mal de la vista por intercesión de Santa Lucía.

 
5.      “Los ojos de plata” de Santa Eulalia de Gállego (Zaragoza). Nos vamos ahora a la Comunidad de Aragón hasta un pequeño pueblo que apenas supera la centena de habitantes, y donde recojo de la mano del gran Eugenio Monesma, de su colección de documentales “La España Prodigiosa”, un ritual que cada año los vecinos del lugar llevan a cabo el día de Santa Lucía. Es costumbre desde el siglo XVIII que acabada la misa se dirijan a “Casa López” donde hay un oratorio particular en el que se venera la imagen de Santa Lucía. Allí hay un exvoto como el que citábamos antes de la localidad de Gerindote, consistente en una bandeja con unos ojos de plata, que los habitantes de Santa Eulalia se pasan por los ojos para que la santa les conserve la vista.

6.      La costumbre de ofrecer exvotos de cera a Santa Lucía. En muchas de las iglesias de nuestro país en las que se venera una imagen de Santa Lucía, no nos será difícil encontrar exvotos de cera en forma de ojos, que han sido ofrecidos a la santa en acción de gracias por haber intercedido en alguna situación complicada relacionada con algún problema de la vista. Es el caso que ilustra esta imagen y que corresponde a un exvoto que encontré a los pies de la imagen de Santa Lucía que se venera en la parroquia del pueblo toledano de Domingo Pérez.

Estos ejemplos son una muestra de la gran cantidad de ritos y costumbres existentes en España en relación a la protección de la vista por intercesión de Santa Lucía. En sucesivas entradas trataré de igual forma el caso de la protección de otros santos con respecto a otras dolencias o cuestiones de salud, que forman parte de las señas de identidad de los pueblos que cumplen con este amplio abanico de ritos y que suponen parte fundamental de su idiosincrasia.

Agradezco la colaboración de mi amigo Jesús Torresano que me ha facilitado las imágenes de Santa Lucía de La Puebla de Almoradiel, y que me ha explicado cómo se cumple con la tradición en este su pueblo manchego.

*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

jueves, 12 de diciembre de 2013

LOS RITUALES DEL FUEGO (II): LA ROMERÍA DE SANTA LUCÍA DE FUENTE EL FRESNO Y LA TRADICIÓN DE “AHUMARSE LOS OJOS”


Santa Lucía bendita
La de los ojos hermosos
Si la envidia fuera tiña
Cuantos hubiera tiñosos

Así cantan los hijos de Fuente el Fresno en la provincia de Ciudad Real a Santa Lucía con motivo de sus fiestas que celebran cada 12 y 13 de diciembre. Y es que este pueblo manchego profesa especial devoción a la Santa que es abogada de la vista, aspecto que está estrechamente unido a varios de los ritos que tienen lugar con motivo de esta celebración.

Las fiestas y romería de Santa Lucía en Fuente el Fresno también son conocidas con el nombre de “Los Tomillos” por ser esta planta aromática la protagonista de las hogueras que en esos días se encienden. Manda la tradición que cada 12 de diciembre hay que salir al campo a recoger el tomillo que por la noche arderá en las hogueras. Estas arden en la noche del 12, la víspera, y en la noche del día 13, festividad de Santa Lucía, siendo más habituales estas últimas. Aunque los fuenteros echan las luminarias en las puertas de sus casas, cada año hay dos hogueras oficiales que se encargan de encender los dos tomilleros o mayordomos. Éstos son una parte fundamental de la fiesta, son fuenteros que en cumplimiento de una promesa hecha a la Santa se apuntan en las listas para poder llegar a ostentar este cargo. La del tomillero es una figura que surge en los años 80 del siglo pasado a imitación de los mayordomos de Santa Quiteria, Patrona de Fuente el Fresno. Ya en los 90, debido a la larga lista de espera se acuerda que sean dos tomilleros en lugar de uno. Uno enciende la hoguera el 12 y otro el 13 por la noche después de la romería, y en ambas reparten la tradicional limoná y pastas, amenizado con música.

La peculiaridad de estas hogueras de Fuente el Fresno es que, al igual que en otros puntos que he podido localizar en nuestra Región, se lleva a cabo un rito relacionado con el fuego, más en concreto con el humo que desprenden las hogueras. Manda la tradición que hay que “ahumarse los ojos” en ellas para así prevenir enfermedades de la vista por la intercesión de Santa Lucía. De esta manera los fuenteros cumplen con esta costumbre de pasar por la hoguera y dejar que el humo penetre en los ojos. Llama la atención el carácter “renovable” de este rito, a la vez extensible para otros muchos que tienen lugar en nuestros pueblos, pues se dice que cumpliendo con esta costumbre la vista queda protegida durante el año próximo, lo cual quiere decir que al año siguiente habrá que volver a ahumarse los ojos para prolongar esa gracia. También en relación a esa protección de la vista, en Fuente el Fresno con motivo de esta festividad se elaboran los “panecillos de Santa Lucía” que el párroco bendice, y que son tomados como algo sagrado que igualmente guardará al que los posee de cualquier mal relacionado con la vista. Estos panecillos llevan además una marca en forma de ojos, lo que les confiere ese carácter protector. Me cuenta mi informante que antiguamente los elaboraban las modistas del pueblo por ser Santa Lucía la patrona de este gremio; en la actualidad los elaboran los tomilleros.
Otro aspecto curioso de esta tradición es la existencia de dos imágenes de Santa Lucía: la “nueva” y la “vieja”. Ésta última es la que se encuentra todo el año en la ermita del cerro, y la que se baja a la parroquia para rezar el novenario. El día 13 tiene lugar la Función, y acto seguido la imagen es subida en procesión al cerro de la ermita donde tendrá lugar la romería. Las mujeres por norma general son las encargadas de subir a la Santa. Allí tiene lugar la comida donde los fuenteros degustan productos típicos de la matanza así como las tradicionales gachas de pitos. Llegada la tarde, la imagen retorna al pueblo, esta vez a hombros de los jóvenes y al son de alegres canciones.

Los cantos son otro punto importante de la fiesta. Lo típico es que se canten en las hogueras al son de la zambomba por la proximidad de las Pascuas, cosa que en los últimos años según me comentan se está perdiendo. En la actualidad las coplillas se cantan en la comida en el cerro y en la procesión de bajada en las paradas que se hacen. Reproduzco algunas de ellas de carácter religioso y profano:

El ocho la Concepción
Y el trece Santa Lucía
Y el vinticinco del mes
Parió la Virgen María

Eché un limón a rodar
Y en tu puerta se paró
Y hasta los limones saben
Que nos queremos los dos

Madre yo me muero moza
Sin catar el chocolate
Hágame usted una cazuela
Siquiera pa que lo cate

Agradezco a mi amigo e informante José Luís Vera, fuentero que sabe cuidar y transmitir las tradiciones de su pueblo, por todos los datos que me ha aportado así como por las fotos que se adjuntan a esta entrada.
 
*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.




 

lunes, 9 de diciembre de 2013

EL "VÍTOR" DE HORCAJO DE SANTIAGO


 

El mes de diciembre se nos presenta en el calendario festivo anual como antesala de cientos de fiestas del ciclo de invierno que se inicia en torno al solsticio. Diciembre es el mes de la gran fiesta del Nacimiento del Mesías, y el mes que cierra el año para dar paso a otro nuevo. Pero también es un mes mariano por excelencia, el mes de la Purísima Concepción, que es Patrona de España, y que se celebra en muchos de nuestros pueblos y ciudades que la honran con ritos y costumbres que vienen de muy antiguo.

Por este motivo, dedico esta entrada a una de las mayores manifestaciones de fe de nuestro país, en la que se rinde culto y veneración a la Inmaculada Concepción. Se trata de la Fiesta del Vítor que cada 7 y 8 de diciembre festeja el pueblo conquense de Horcajo de Santiago en honor de la que es su Madre y Patrona. Es una fiesta en la que la piedad popular se hace presente en cada rincón de este municipio, no hay horcajeño que no participe de la fiesta con especial fervor y que no luche por mantener su mayor tesoro que no es otro que “el Vítor”. Los orígenes de esta celebración los podemos encontrar en el siglo XVII, e íntimamente ligados a la Orden de Santiago, cuya sede se encuentra en el monasterio de Uclés, muy cerca de Horcajo. Según la tradición, los caballeros santiaguistas se encargaron de extender la devoción a la Inmaculada Concepción por todos y cada uno de los lugares pertenecientes al territorio de influencia de la misma, de los cuáles Horcajo era Encomienda. Desde entonces y de manera invariable, Horcajo de Santiago ha mantenido la tradición que pasa de padres a hijos de venerar a la Virgen Inmaculada no sólo en su fiesta sino a lo largo de todo el año, haciéndose patente esta devoción en la celebración del Vítor.

La Fiesta del Vítor se inicia nueve días antes de la fiesta litúrgica de la Inmaculada, con el rezo de la Novena que finaliza en vísperas del día grande. Ya en la tarde del día 7 el nerviosismo se apodera de los horcajeños que esperan la salida del Estandarte con gran emoción. Llegadas las ocho de la tarde en la iglesia parroquial no cabe un alfiler, hay quienes incluso se hacen hueco subiéndose a los retablos para no perderse ni un instante de su más sagrada tradición. Comienza el canto de la Salve ante la imagen de la Virgen y al son de la popular canción los horcajeños ejecutan un vaivén que hace que la marea humana se asemeje a las olas marinas. Los corazones se encogen, los nervios a flor de piel hacen que a más de uno se le salten las lágrimas, las voces se entrecortan fruto de la emoción contenida, cientos de miradas fijas en su Virgen, los escasos minutos que dura la Salve se convierten en una eternidad ante la inminente aparición del Estandarte… Una vez finalizado el canto, por la puerta de la sacristía en la que se agolpan los horcajeños, sale el Estandarte con la imagen de la Inmaculada, la mayor seña de identidad de Horcajo de Santiago. Comienza el incesante vitoreo a la Virgen que se prolongará cerca de 24 horas hasta que sea devuelto el Estandarte nuevamente a la Sacristía. El Vítor se ha hecho realidad otro año más, de nuevo las gentes de Horcajo empiezan a desgranar miles de vítores sin descanso, aprovechando cada instante para honrar a su Virgen. El nombre de la fiesta viene del propio vitorear de las gentes a la Purísima, a la que gritan:

“¡Vítor la Purísima Concepción de María Santísima Concebida sin Mancha de Pecado! ¡Vítor! ¡Vítor!”.

Hay que puntualizar que el estandarte no es siempre el mismo, se va cambiando según se vayan regalando estandartes nuevos, que la gente ofrece por haber visto cumplida alguna promesa de mano de la Virgen. Esta insignia siempre debe llevar la efigie pictórica de la Inmaculada Concepción, y en su reverso la siguiente leyenda: "No blasfemar en el nombre de Dios ni en el de su Santa Madre".

El Estandarte aguarda durante un largo rato en la puerta de la sacristía recibiendo los vítores de los allí reunidos que intentan avanzar hasta poder tocarlo. Pasado este tiempo, con mucho esfuerzo, se abre paso entre la gente y llega hasta la puerta del Sol de la iglesia, donde aguardan tres hombres a caballo -los Caballeros- que han tenido el honor de ser escogidos para portar el estandarte durante toda la fiesta. Estos tres hombres son los protagonistas principales, ya que portan el estandarte y las borlas del mismo durante toda la celebración. Estas personas que previamente habían sido inscritos en las listas para portar estos enseres, cumplen con gran fervor su promesa a la Virgen. Por norma general los portadores son personas que en un momento puntual hacen una promesa por motivos de salud o algún trance complicado, y deben esperar muchos años hasta poder cumplirla puesto que son muchos los horcajeños que engrosan estas listas, llegando algunas personas incluso a no ver cumplido su sueño por fallecer antes de llegar su turno de ser portador. Es una bella tradición que pasa de padres a hijos; muchos niños son inscritos nada más nacer, y otros cumplen con la promesa que hiciera hace años algún familiar. Los tres portadores llevan en sus cabezas gorros bordados con cintas de color celeste alusivas a la pureza de María. Los caballos van ricamente enjaezados en su cabeza, lomo y cola, con cintas celestes y espejos. Una vez que el pueblo hace entrega del Estandarte al portador y a los que llevarán las borlas, comienza una larga procesión, la más larga de toda la cristiandad, que recorrerá las calles de Horcajo de Santiago y que hará paradas en cada una de sus ermitas, momento en que los portadores podrán bajarse de los caballos. Todos los vecinos lanzan vítores al paso del Estandarte, todos se emocionan y recuerdan de manera especial a los familiares que ya no están. Es momento también de degustar la rica gastronomía horcajeña que cada año se elabora para la fiesta.

El 8 es el día grande, el día de la Inmaculada Concepción. El Estandarte sigue recorriendo las calles de Horcajo y recibiendo los tradicionales vítores, hasta que llegado el atardecer debe volver a la iglesia. La gente se agolpa a las puertas esperando su llegada, de nuevo la emoción embarga los corazones de los horcajeños que aguardan con tristeza el final de su fiesta más grande. El Estandarte hace entrada por la misma puerta que salió la tarde anterior, y es en este momento cuando se intensifican los vítores, cuando se lanzan con mayor fuerza si cabe a modo de despedida. La gente no quiere que se entregue el Estandarte, quieren disfrutar un poco más de su tradición, pero finalmente consigue llegar hasta la sacristía, y a partir de este momento comienza una nueva cuenta atrás de 365 días. Después de haberse recogido el estandarte tiene lugar otro de los momentos de mayor intensidad de la Fiesta del Vítor: la procesión de la imagen de la Virgen Inmaculada por las calles de Horcajo. La gente camina delante de la carroza de cara a la Virgen, sin darla la espalda, lanzándola vítores. Tras haber recorrido el pueblo, la Inmaculada regresa a la iglesia, momento en que se multiplican los vítores, pues se aproxima el final del Vítor que acaba con el canto de la Salve que también se entonó el día antes para dar inicio a la celebración.

Como vemos se trata de una de las fiestas de mayor arraigo en Castilla-La Mancha, que se mantiene de forma imperecedera con el paso de los siglos, y que goza del reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional.

Agradecemos la amabilidad y la hospitalidad de las gentes de Horcajo de Santiago, en especial de Francisco Miguel García, quien nos hizo el gran regalo de poder vivir la fiesta desde un sitio privilegiado junto a otras horcajeñas que nos trasmitieron la emoción y la devoción con que se vive la tradición en este pueblo conquense.












*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.