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sábado, 17 de mayo de 2014

LA CRUZ DE MAYO DE NOEZ: RITO PAGANO CRISTIANIZADO Y RITO DE PASO


El mes de mayo trae consigo multitud de fiestas y celebraciones, en su mayor parte dedicadas a la exaltación de la naturaleza, y a la llegada plena de la primavera. Muchos de los ritos que hoy se celebran, tienen su origen en otros de marcado carácter pagano, y que han llegado hasta nuestros días con una visible e importante cristianización.
En la antigüedad, en los primeros días del mes de mayo, se aglutinaban cantidad de ritos cuyo fin era propiciar las buenas cosechas, exaltar la naturaleza, propiciar la fertilidad mediante una serie de ritos estrechamente relacionados con la agricultura… A las fiestas que hoy celebramos en este sentido, no podemos atribuirlas un origen cristiano, ya que como vemos, hunden sus raíces en tiempos ya muy lejanos a nosotros. Estos ritos eran dedicados a deidades que propiciaban la fertilidad de los campos, que estaban relacionados con la agricultura, e incluso a personajes cuya muerte estuvo relacionada con el mundo vegetal. Así encontramos celebraciones dedicadas a Maia y Ops, Flora, Attis, e incluso hallamos en estas celebraciones reminiscencias del mundo celta, en concreto al festival de Beltane. Esta última celebración celta se festejaba en el norte de España, de manera especial en Galicia, y de ella han quedado vestigios en la costumbre de plantar el mayo cada 1 del mes del mismo nombre, o la de elegir la maya, dos prácticas que están muy extendidas por todo el centro peninsular.
Con la llegada del cristianismo, estas celebraciones sufrieron una importante sacralización. De esta manera, el árbol-mayo se identificó con la Santa Cruz, y la maya (moza a la que se elegía para celebrar la fertilidad y la exaltación de la naturaleza), se identificó con la Virgen María. A pesar de este importante sincretismo, nuestros pueblos siguieron manteniendo en sus celebraciones ese marcado carácter profano del que hablamos. Estos ritos que tenían lugar en torno al primero de mayo, quedaron anexionados posteriormente al 3 del mismo mes, día en que la iglesia celebra la Invención de la Santa Cruz.
Son muchos los pueblos de nuestro país que siguen manteniendo estos ritos, a diferencia de otros tantos que han permitido que se pierda la tradición. En España estas festividades han estado asociadas a la figura de los quintos, los jóvenes que próximamente se marcharían a cumplir el servicio militar. Ellos han sido los protagonistas de estas fiestas “del mayo”, que a su vez han sido un importante rito de paso. Esta costumbre de plantar o pingar el mayo aún se mantiene de forma especial en algunas localidades, como es el caso de Noez, en la provincia de Toledo, a la que dedico esta entrada por la espectacularidad y vistosidad de su fiesta.
Noez, pequeño pueblo perteneciente a la Comarca de los Montes de Toledo, cumple cada año con un rito ancestral que reúne todas las características que hemos visto al comienzo. Celebra cada primer fin de semana de mayo su fiesta de La Cruz de Mayo, única en toda la provincia de Toledo, y a buen seguro en España, pues la Cruz que levantan en su plaza es seguramente la más grande de todo el país, y por su morfología la más peculiar.
La Cruz de Noez es el mayo que encontramos en otras localidades, pero con la peculiaridad de estar decorado de manera muy original. Seguramente, siglos atrás, viendo los dirigentes eclesiásticos la grandísima importancia que tenía este rito en Noez, decidieron sacralizarlo dando al mayo la denominación de Cruz. Por ello vemos que todo el rito de su preparación, decoración y levantamiento estaría más relacionado con el lado pagano, y los ritos posteriores a su colocación, estarían íntimamente ligados con el cristiano, pues una vez puesta la Cruz es venerada como signo religioso como veremos más adelante.
La Cruz de Mayo de Noez está formada por un gran tronco de varios metros de altura, al que se añaden travesaños y formas circulares a las que denominan “coronas”. Cada año la Cruz, siguiendo este esquema, presenta formas y alturas diferentes. Los encargados de vestir y levantar la Cruz son los quintos, figura ya por desgracia desparecida en muchos lugares, pero que en Noez sigue estando muy viva e íntimamente relacionada con esta festividad, que aún hoy es rito de paso por el que los jóvenes pasan a formar parte del grupo adulto. En los días próximos a la fiesta, los quintos se dirigen a la cercana finca de El Castañar, donde recogen todo tipo de hierbas aromáticas con las que vestirán la Cruz. El primer viernes de mayo, a primera hora de la mañana, los quintos dan comienzo al rito que denominan “armar la Cruz”. Se coloca en horizontal sobre unos soportes en el mismo lugar donde será izada, y se empieza a cubrir toda la estructura con el tomillo y otras plantas. Cuando está completamente cubierta, se coloca en su parte superior una gran rama, normalmente de chopo, a la que los noeceños denominan “goropa”, así como dos banderas, la nacional y la de la región. Acto seguido, recorren los jardines del pueblo en busca de las flores con que terminarán de decorar la monumental Cruz. Por último se coloca una gran llave, la llave del ayuntamiento, quizás haciendo referencia al mando que durante esa jornada tienen los quintos en el pueblo. En la llave aparece escrito el nombre de la quinta de turno, que cada año varía.
Ya por la tarde tiene lugar el momento más importante de la fiesta, el alzamiento de la Cruz de Mayo. Los quintos, ayudados por familiares, amigos y expertos del pueblo, en un alarde de maestría, izan la imponente Cruz, valiéndose de grandes pértigas y sogas. Es evidente el peligro que entraña dada su longitud; me comenta mi amigo Antonio que en alguna ocasión se cayó provocando algún que otro destrozo, siendo por otro lado algo poco habitual, pues los mozos de Noez con gran destreza consiguen cada año levantar la que seguramente sea su más querida seña de identidad. Una vez colocada la Cruz, da comienzo otro de los ritos más queridos por las gentes de Noez: el canto de los mayos. Es un hecho que llama la atención, pues no es costumbre extendida en la Comarca de los Montes de Toledo la de cantar los mayos, como sí lo hacen en otras comarcas toledanas más próximas a La Mancha. Los mayos de Noez son totalmente profanos, es decir, se dedican solamente a las mozas, a diferencia de otros lugares en que se dedican primeramente a la Virgen o a la Cruz. Son una serie de bellas estrofas en las que se exalta la belleza de la mujer, deteniéndose en cada parte del cuerpo. En Noez hay tres mayos, que reciben el nombre de: “mayo antiguo”, “mayo corto o del tío Pajarito”, y el “mayo nuevo”, siendo este último el que más se suele cantar. Son por tanto estos mayos una joyita del folklore de la provincia de Toledo, de los cuales reproduzco alguna estrofa:
Ha venido mayo
Bienvenido sea
Para que galanes
cumplan con doncellas

Para retratarte
quisiera tener
distintos colores
y hermoso pincel

Mayo florido y hermoso
que a esta puerta me has traído
y para cantar el mayo
señores licencia pido

Tu cabeza es un jardín
y tus cabellos las flores
y en tu frente “se reparan”
a cantar los ruiseñores
Los quintos recorren cantando las calles del pueblo, dedicando sus cantos a las muchachas. En este día es costumbre degustar los típicos “bollos de la Cruz de Mayo”.
El primer domingo de mayo por la mañana tiene lugar la celebración de una misa a los pies de la Cruz de Mayo, momento en que el signo religioso alcanza su significado pleno, pues como hemos visto, hasta este momento todos los ritos de la fiesta han estado más cercanos a lo profano, a pesar de la denominación de “Cruz de Mayo”. Permanece puesta hasta el último día de mayo, en que es retirada, comenzando la cuenta atrás para una nueva fiesta.
Cuando la ví in situ, me llamaron poderosamente la atención las formas geométricas que presenta, y me acordé de una tradición que tuve la suerte de presenciar en 2001, en Viana do Bolo, en la provincia de Ourense. En este pueblo gallego cada año se celebran unos de los más antiguos carnavales de nuestro país, el Entroido, en el que los personajes principales son los “boteiros”, que van ataviados con pantalón y chaqueta profusamente adornados con centenares de metros de cinta de colores, y con unas curiosas máscaras que en su parte superior sostienen unas grandes estructuras denominadas pantallas. Pues bien, esas pantallas presentan formas geométricas de gran parecido con las de la Cruz de Noez. ¿Es casualidad? Yo creo que no, pues estamos ante dos ritos de orígenes paganos, ambos con la finalidad de llamar a la fertilidad. Los saltos que van dando los boteiros y el gran colorido de sus atuendos y pantallas, simbolizan esa llamada al despertar de la naturaleza. El mayo –más tarde Cruz de Mayo-, con su forma fálica, viene a representar lo mismo. Por tanto, esas formas geométricas pueden no ser una casualidad, sino hacer referencia a algún rito concreto, con un trasfondo determinado, como lo encontramos en otras celebraciones en las que las formas y los números juegan un papel importante.
Quiero agradecer desde estas líneas la colaboración de mi amigo Antonio Martín Asperilla, noeceño amante de las tradiciones de su pueblo, que hace poco ha sacado a la luz su primer libro que lleva por título “Guía Mágica de la Mesa de Ocaña”, cuya lectura recomiendo a los lectores de este blog. Antonio me mostró la impresionante Cruz y me habló de las tradiciones de su pueblo, facilitándome las letrillas de los mayos y las fotos antiguas que se adjuntan en esta entrada. Gracias Antonio por esa agradable mañana y por tus valiosas aportaciones.

*Todos los textos, así como las fotografías y archivos de vídeo son propiedad del autor.




Detalle de la "goropa"

Vista del pueblo y la Cruz desde la sierra de Noez

La Cruz se divisa desde todos los rincones de Noez
 
Cruz de Mayo de 1997. Foto Antonio Martín

Cruz de Mayo 1935. Foto Antonio Martín
 

 
 

2 comentarios:

  1. Hola. Magnífico artículo e impresionante mayo el de Noez. Yo, como tú, tengo la suerte de conocer en persona a Antonio, una persona encantadora, además de gran conocedor de tradiciones populares y ancestrales.
    Un abrazo.

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  2. Hola. Muchas gracias, me alegro que te haya gustado. Ciertamente Antonio es una gran persona y su labor de investigación de gran interés. La Cruz es impresionante, así como todo el ritual que la rodea. Saludos.

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