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viernes, 20 de junio de 2014

DANZANTES Y PECADOS DE CAMUÑAS


El Corpus Christi en Castilla-La Mancha es una fiesta que cuenta con un importante arraigo y con siglos de tradición. Pueblos y ciudades hacen un alto en el calendario para celebrar esta singular fiesta que cuenta con muchas y variadas manifestaciones en esta región. En las cinco provincias que la componen se celebra esta fiesta, unas veces de manera similar y otras de manera diferente destacando ritos que se pierden en la noche de los tiempos, manifestaciones artísticas de gran plasticidad, autos sacramentales… De esta manera, y abriendo la lista, tenemos el caso del Corpus de Toledo, reconocido en el mundo por su impresionante y solemne cortejo procesional, seguido de otros muchos lugares que cumplen con esta tradición. Las alfombras de Elche de la Sierra en Albacete, los altares del Corpus de Lagartera, las danzas de Porzuna en Ciudad Real, los danzantes de la Octava de Valverde de los Arroyos en Guadalajara… son entre muchas otras manifestaciones, una muestra de la importancia de la fiesta del Corpus en la región castellanomanchega.
Pero en esta ocasión me detendré en una de ellas solamente, por su complejidad ritual, por su historia, por su añeja tradición… Me refiero a los Pecados y Danzantes de la localidad manchega de Camuñas, en la provincia de Toledo. Se trata de una fiesta que este pueblo toledano viene celebrando durante siglos sin conocer la fecha exacta de sus comienzos, y en la que se rinde tributo al Santísimo Sacramento. Se trata de un auto sacramental que probablemente hunda sus raíces allá por el siglo XV, momento en que este género teatral comienza a ser reconocido y a proliferar con una finalidad catequética y doctrinal. Este de Camuñas tiene como fin representar el Triunfo de la Gracia sobre el Pecado, esto es, el triunfo del bien sobre el mal, adoctrinando a los que lo presencien e invitándoles a alejarse del pecado para alcanzar un estado pleno de gracia. Es la fiesta más grande que celebra Camuñas, y que está por encima de cualquier otra celebración que contemple su calendario festivo. Fe, devoción, respeto y amor por sus tradiciones, son las palabras que mejor califican el sentir de todo un pueblo que se vuelca en los que son sus días más grandes.
El Corpus de Camuñas es uno de los mejores ejemplos de una tradición bien conservada, han sido muchos los estudiosos y aficionados a las fiestas y tradiciones de nuestro país, los que nos hemos acercado hasta esta localidad a presenciar su impresionante danza ritual, el colorido de sus atuendos, lo enigmático de sus peculiares caretas, el ritmo de sus instrumentos que bien puede asemejarse a sones tribales… En líneas generales me acercaré a una descripción de esta fiesta y de los personajes que en ella intervienen, pues detenerme en cada detalle de manera minuciosa, me daría para escribir un libro como ya han hecho muchos conocedores de esta fiesta, que han sacado a la luz importantes obras sobre la fiesta del Corpus de Camuñas.
La fiesta, como pieza teatral que es, consta de varios actos, de los cuáles me detendré en los propios del día grande de la fiesta, en este caso el Jueves y el Domingo de Corpus. En ella intervienen dos grupos de personajes jerarquizados y bien diferenciados entre sí a través de sus funciones y atuendos: los Pecados y los Danzantes.
Hablaremos primeramente de los Danzantes, el grupo que representa el Bien, y que está compuesto por la Gracia, las virtudes teologales y las cardinales, y las almas que pasan por el filtro purificador de la Gracia escapando de las fauces del pecado. Los máximos mandatarios de este grupo, guiándose por la antigüedad en la pertenencia a la cofradía son: el Capitán que representa a la Caridad, el Alcalde que representa a la Esperanza, y el Judío Mayor que encarna a la Fe.
La Gracia, también conocida con el nombre de Madama por su vistoso atuendo femenino, sería uno de los personajes centrales de toda la representación, pues es el motor que mueve a las almas (danzantes) a abandonar el pecado. Lleva una falda de tono ocre, camisa, toca, medias y zapatillas blancas, mandil, y una prenda que recibe el nombre de garvineta sobre la cabeza unida a la tradicional careta de la que pende un pañuelo que cubre su espalda. Porta unas castañuelas ricamente decoradas con madroños con las que marca el ritmo incesante de la danza.
La Caridad viste pantalón corto, chaqueta, medias y zapatillas, todo ello de color negro. A la cintura lleva ceñida una faja roja, y sobre los hombros lleva valona de color blanco aderezada con vistosos lazos que cuelgan sobre el pecho. Lleva también la garvineta y la careta con el pañuelo que cubre la espalda, y por su condición de “Capitán” porta una larga vara rematada con múltiples cintas y escarapelas de colores.
La Esperanza o “Alcalde”viste chaqueta y pantalón corto negros, medias y zapatillas blancas y faja azul. Al igual que los personajes anteriores, lleva careta, garvineta y pañuelo. Porta en una mano unas sonajas con las que marca el ritmo acompañado del resto de los danzantes, y en la otra una vara.
La Fe o “Judío Mayor” lleva pantalón blanco ornamentado en su parte inferior con cintas cosidas haciendo formas geométricas, chaqueta, valona con cinta, y zapatillas blancas. En el costado izquierdo porta un gran pañuelo blanco con una escarapela central del que pende otro más pequeño de colores. Lleva también garvineta, careta y pañuelo como lo harán el resto de personajes que iremos viendo. En una mano lleva las ya mencionadas sonajas y en la otra un pañuelo que agita en momentos puntuales de la danza.
La Justicia, también denominada “el del cordel”, se diferencia del resto de los danzantes por el cordel que cruza sobre su pecho, del que recibe el nombre. Este elemento se empleaba para mantener el orden entre el grupo, usándolo como instrumento de castigo si algún miembro incumplía las normas.
La Prudencia o “tras de guía”, recibe su nombre porque sigue al miembro que inicia la danza tras la Madama, y que es “el del cordel”.
La Fortaleza, más conocido como “el de la Porra”, recibe su nombre de uno de los instrumentos que componen el son de la danza. La porra se compone de dos partes que al ser golpeadas entre sí emiten un característico sonido que junto al tambor, las castañuelas y las sonajas va marcando el ritmo de la danza.
La Templanza o “el del tambor” es pieza fundamental en la representación, pues va marcando el ritmo central de la danza. Es el único personaje que no danza, a diferencia del resto de los componentes del auto sacramental.
El resto de los danzantes representan a las almas que van quedando purificadas por la Gracia o Madama. Todos portan las peculiares sonajas con las que van marcando el ritmo de la danza.
Por otro lado está el grupo de los Pecados, la otra parte fundamental de la representación, e igualmente jerarquizada. Estos encarnan el mal, el pecado, y son varios personajes: Demonio, Carne y Mundo, los siete Pecados Capitales, y otro grupo de personajes que representan el mal. Lo mismo que hemos visto en el grupo de danzantes se repite en este otro, es decir, hay tres componentes que marcan su autoridad por encima del resto: la “Pecadilla” representa la Carne, el “Pecado Mayor” representa al Demonio, y “El de la Correa” que representa al Mundo.
La Carne, también llamada “Pecadilla”, viste pantalón blanco decorado con cintas cosidas y cascabeles, medias y zapatillas blancas. Lleva chaqueta de color negro, la garvineta y sobre esta la careta, la valona con el lazo sobre el pecho, y un pañuelo que le cae sobre la espalda decorado con la Cruz de Malta. Porta una vara decorada en su extremo superior con cintas de colores y cascabeles, símbolo de la llamada a los placeres mundanos para atraer a las almas.
El Demonio o “Pecado Mayor” viste atuendo negro con valona blanca y lazo de color morado, faja de color morado de la que penden a ambos lados sendos madroños de lana. Porta como el resto, garvineta y careta, siendo esta última especial y diferente a las demás, pues se trata de una cabeza de cerdo que hace alusión a la más absoluta ponzoña, al pecado más inmundo. De la careta pende otra prenda singular de estos atuendos y que recibe el nombre de serenero, que cae hasta las corvas y va decorada en este caso con las Cruces de Malta. Porta además la vara, que está compuesta por garfios metálicos, y decorada con cintas de colores, y que hace alusión al tridente del demonio.
El Mundo o “El de la correa”, viene a desempeñar la misma función que “el del cordel” del grupo de Danzantes. Recibe su nombre de la correa que porta y con la que en otro tiempo aplicaba disciplina a los miembros del grupo que se saltaban las reglas. El atuendo viene a ser el mismo que el del Pecado Mayor, diferenciándose en la careta que en este caso es roja y lleva cuernos. El serenero es de color rojo y lleva las Cruces de Malta mencionadas anteriormente.
El resto de los componentes de los Pecados harían referencia a los siete pecados capitales y otros vicios mundanos, y llevan un atuendo similar al que lleva “el de la correa”. La diferencia es que los sereneros que estos portan son totalmente diferentes entre sí, escogiendo cada uno el motivo que desee a la hora de decorarlo, siendo generalmente motivos religiosos y relacionados con la Eucaristía. Se trata de una prenda que aporta gran vistosidad y colorido a la representación, y que junto a las caretas, podríamos decir que son el máximo distintivo de los Pecados.
También forman parte del grupo de pecados una serie de personas que portan escopetas con las que disparan en los momentos en que los Pecados entran en escena.
El desarrollo de la representación queda dividido en varias partes bien diferenciadas y que en la actualidad se reparten entre la víspera del Corpus, el Jueves de Corpus y el Domingo de Corpus o de Infra-Octava. El miércoles por la tarde ambos grupos entran en escena, siendo los Danzantes los que van en busca de los Pecados para más tarde recoger a las autoridades y asistir a Vísperas, donde tiene lugar uno de los actos centrales del auto sacramental, y que se conoce con el nombre de “Tejer el Cordón”. El grupo de Danzantes accede a la iglesia para representar la purificación de las almas de la mano de la Gracia que acompañada del resto de personajes principales que representan a las virtudes teologales y cardinales, van evolucionando con sus danzas en el pasillo central de la iglesia. Se llama a este acto “tejer el Cordón” por la forma en que se desarrolla la danza, asemejándose a la realización de una trenza y a su descomposición, volviendo cada personaje a su lugar de origen. Mientras se produce este acto, los Pecados aguardan a las puertas del templo y ante los disparos de escopetas comienzan a arrastrar sus varas en el suelo y a emitir aullidos, simbolizando la llamada al pecado de las almas que dentro están siendo purificadas. Ya el Jueves, el día grande de las celebraciones, los Danzantes y los Pecados se dirigen de nuevo a la iglesia, quedando éstos últimos fuera y entrando los Danzantes realizando su danza hasta el comienzo de la Misa. Durante la Eucaristía, los Pecados permanecen en el exterior aullando y arrastrando sus varas, esperando el comienzo de la procesión.
Los danzantes salen del templo con el rostro cubierto por las caretas y haciendo sonar sus instrumentos, y se dirigen a la plaza del reloj donde tendrá lugar uno de los momentos de mayor intensidad de la fiesta. Accede el Santísimo Sacramento a la plaza en la Custodia, y los Pecados aguardan para entrar en escena e intentar enturbiar la presencia de Jesús Sacramentado y queriendo entorpecer la tarea purificadora que la Gracia lleva a cabo con las almas. Los pecados mediante apresuradas carreras y brincos finalmente caen postrados ante el Sacramento al llegar ante el altar. Los Danzantes por su parte se disponen a “Tejer el Cordón” nuevamente, como ya lo hicieron en las Vísperas del día anterior. Cuando todas y cada una de las almas han sido alejadas del pecado, la Templanza intensifica los toques del tambor, y todos los danzantes agitan sus pañuelos blancos simbolizando el triunfo de la Gracia sobre el pecado. La procesión con el Santísimo Sacramento prosigue por las calles de Camuñas ricamente adornadas para recibir la presencia real de Jesucristo.
De esta manera perpetúa Camuñas su antigua tradición, para deleite de vecinos y visitantes. Tuve la gran suerte de acudir el pasado año, y sin duda he de decir que se trata de una de las fiestas más vistosas y complejas en cuanto a contenido se refiere, de las muchas que he visitado. Siempre hemos oído decir que “después de Roma, Toledo”, y en cuanto a Corpus se refiere, es de justicia afirmar que “Después de Toledo, Camuñas”.
Madroños en el atuendo de un Pecado

La Custodia por las calles de Camuñas

El Mundo o "el de la correa"

Los Pecados rendidos ante el Santísimo

Danzantes y Pecados

Pecado

Pecado esperando el paso de la procesión
 
*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

2 comentarios:

  1. Muy interesante tu trabajo Jesús.Un saludo desde el programa Rutas inéditas por la geografía española que se imparte en el Instituto Cervantes de Atenas.

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro que sea de vuestro agrado. Un saludo.

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