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domingo, 15 de junio de 2014

LA PROCESIÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA EN CEDILLO DEL CONDADO


En la comarca de la Sagra toledana, la devoción a San Antonio de Padua está muy extendida por gran parte de sus pueblos. Pero hay uno que destaca sobre el resto por la gran tradición de las fiestas dedicadas a este santo franciscano, se trata de Cedillo del Condado. Desde siempre este pueblo ha venerado a San Antonio con especial fervor, y ha contado con unas fiestas cargadas de ritos y momentos de gran particularidad que las confieren ese carácter tradicional, que hace que destaquen por encima de las otras celebraciones que tienen lugar en la comarca.
Hay un momento puntual de estas fiestas que aglutina varios ritos, y que supone la parte central. Se trata de la procesión que tiene lugar en la noche del 13 de junio, en la que la imagen de San Antonio de Padua recorre las calles de Cedillo del Condado, y que supone una importante manifestación de la piedad popular de este pueblo toledano. Iré desgranando cada uno de estos momentos que se van sucediendo en el transcurso de la procesión, así como los símbolos y ritos que la componen:
Los arcos de romero. Quizá sean lo más representativo y lo que hace diferente a esta procesión. Días antes de la fiesta de San Antonio, los cedillanos acuden a la finca Tacones, en La Puebla de Montalbán, para recoger el romero con el que vestirán los arcos que cobijarán al Santo en la noche del 13 de junio. Antes, me cuentan que el romero lo cogían en la cercana localidad de Batres, en la vecina Comunidad de Madrid. Se levantan dos arcos, uno a la puerta de la iglesia, y otro en la plaza, siendo este último el más vistoso por estar formado por cuatro arcos o puertas de acceso. La peculiaridad de estas estructuras efímeras son los limones y las rosquillas que de ellas cuelgan. Es algo muy curioso que de toda la vida se ha hecho en Cedillo, y que según las gentes del pueblo viene a representar la realidad agridulce de la vida. Pero podemos profundizar más aún en el significado de la presencia de estos alimentos. Por una parte los limones –los cítricos en general- vienen a representar la fertilidad, y este hecho podría estar relacionado con la atribución a San Antonio de Padua de favorecer los noviazgos y por ende los casamientos, y concederlos fertilidad para una futura descendencia. Además en relación con estos arcos, hay una creencia popular en Cedillo que dice que si un soltero o soltera pasa bajo el arco, pronto encontrará pareja. También el limón desde antiguo es símbolo de pureza y fidelidad, y en este sentido podría tener relación directa con la figura de San Antonio, “el Santo de todo el mundo”, fiel a Dios y fuerte ante las muchas tentaciones pecaminosas que le acecharon durante su juventud. Las rosquillas que cuelgan de los arcos junto con los limones vienen a representar la prosperidad, el trabajo. Son una ofrenda o exvoto al Santo para que a Cedillo no le falte el sustento. Las rosquillas o roscas las encontramos en muchas otras celebraciones con el mismo fin y significado. Estas de Cedillo del Condado también podrían referirse a San Antonio, asemejándose al “pan de los pobres”.
Las “posas” de la procesión. Del verbo “posar”, esta tradición viene de cuando San Antonio era portado en andas. En determinados puntos de la carrera procesional se llevaban a cabo las “posas” para que los hermanos hicieran el relevo para cargar con las andas del Santo. En estas paradas o “posas” en la actualidad, los hermanos de la Cofradía que van siendo nombrados por lista, tienen el honor de empujar la carroza de San Antonio de Padua, y aquellas personas que hayan pujado por ello, llevan los cordones.
Los motetes. A lo largo de la procesión se van haciendo paradas para entonar estas piezas musicales dedicadas al Santo. Son bellas estrofas que hablan de San Antonio, y que son cantadas por varios músicos y con acompañamiento musical. La presencia de la música en la fiesta de San Antonio en Cedillo es otro aspecto que no podemos pasar por alto, pues de siempre ha existido la costumbre de contratar una banda de música de fuera para que amenizase los actos del día de la fiesta, ya que los músicos del pueblo ese día tenían obligación de no trabajar por ser un día muy grande en Cedillo. Reproduzco uno de los motetes:
Del trabajo y oración
Pasan los días y noches
Solo en dar gloria a su Dios
Colmaba sus ilusiones
Gloria a San Antonio
Santo y buen señor
Cedillo te aclama
Por ser su Patrón
La costumbre de “poner a los niños en las andas”. Cuando la procesión hace entrada en la plaza de Cedillo, la imagen de San Antonio es colocada bajo el precioso arco de romero, que se decora además con cuadros y estampas del Santo, y que se remata con una cruz de cristales de colores que se ilumina para la ocasión. En este momento, todos los niños nacidos en el año, así como aquellos que por devoción así lo quieran sus padres, son subidos en la carroza y sentados en unos cojines colocados al efecto, para recibir la bendición de San Antonio de Padua. Se trata de uno de los momentos más emocionantes y que con más cariño esperan los cedillanos. Este acto se puede prolongar durante un largo rato, ya que son muchos los devotos que ofrecen a sus hijos al Santo. Me cuenta mi informante que antiguamente, antes del Concilio, el rito exhortaba a los sacerdotes a no comer nada pasadas las doce de la noche, para cumplir con el ayuno antes de celebrar la misa de la mañana. Por ello, como la procesión de San Antonio duraba y dura varias horas, y la puesta de los niños en las andas pasa de la media noche, el sacerdote que acompañaba la procesión, cenaba en la plaza para poder cumplir con rigor el ayuno.
La entrada de San Antonio en la iglesia. Tras haber recorrido las calles de la localidad, y tras la puesta de los niños en las andas, el Santo retorna al templo parroquial donde vuelve a tener lugar otro de los puntos álgidos de la procesión. Y es que la entrada en la iglesia tiene una peculiaridad que hace única en todo el entorno a esta procesión, pues la imagen entra avanzando dos pasos hacia adelante y retrocediendo uno, por lo que la entrada se alarga bastante hasta que el Santo llega al Altar Mayor. Mientras se produce esta lenta entrada, la banda de música no cesa de interpretar los acordes del himno nacional.
Así culmina la fiesta que Cedillo del Condado dedica a San Antonio de Padua, su fiesta más grande, y su devoción más arraigada, pues no hay casa en Cedillo que no cuente con una imagen o estampa de su Santo, al que invoca en momentos de tribulación y al que agradece los favores recibidos.
Agradezco la colaboración de mi amigo sacerdote Juan Carlos López Martín, hijo de Cedillo y devoto de San Antonio de Padua, que me mostró tan bonita fiesta y me aportó información para la realización de esta entrada.
Arco de romero en la entrada de la iglesia
 
 *Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

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