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lunes, 6 de octubre de 2014

LA FIESTA DEL SANTO CRISTO DE URDA: SIGLOS DE TRADICIÓN Y DEVOCIÓN


Durante siglos la localidad toledana de Urda, ha venido celebrando cada 29 de septiembre, día de San Miguel, la fiesta grande del Santo Cristo de la Vera Cruz. Una imagen de gran veneración, no sólo en esta localidad  manchega, sino también en muchas otras partes de España, destacando especialmente en las provincias de Toledo y Ciudad Real. Un Cristo al que se atribuyen infinidad de milagros, relacionados por lo general con la salud, y al que acuden a lo largo del año miles de personas para implorar su protección. El Cristo de La Mancha, como cariñosamente se le conoce, congrega en torno a su milagrosa efigie a peregrinos que, desde diferentes puntos acuden, muchas veces andando, para cumplir con su promesa.
El Cristo de Urda además cuenta con la concesión por parte de San Juan Pablo II del Año Jubilar, cuando su fiesta del 29 de septiembre cae en domingo. Son 3 los que Urda ha celebrado a lo largo de su historia, siendo el primero el que tuvo lugar en 1995.
Pero si hay que destacar unos momentos que sobresalen en toda la devoción que aglutina el Santo Cristo, son las procesiones que cada año tienen lugar el 28 y 29 de septiembre, cuando el Cristo es llevado a la parroquia y al santuario respectivamente. Gentes llegadas desde diversos puntos, acuden hasta Urda para acompañar al Cristo en las multitudinarias procesiones. La imagen va entronizada en su preciosa carroza en forma de barca surcando mares de gente que se afanan por ir cerca de él y poder agarrarse a la barca o a los cordones. Los vítores son constantes en todo el recorrido, los rostros de emoción se dejan ver al paso de la sagrada imagen. ¡Viva Jesús Nazareno! ¡Viva el Cristo de Urda! ¡Viva el Cristo de la Mancha! ¡Viva el Cristo de la Vera Cruz! ¡Viva el Cristo Milagroso! ¡Viva la fe que le tenemos! Se repiten una y otra vez por boca de los devotos. Las peticiones de salud en voz alta, las miradas esperanzadas puestas en el Nazareno, los suspiros, la añoranza, el anciano que no sabe si le volverá a ver a otro año, los padres primerizos que con sus pequeños recién nacidos acuden en busca de la protección del Santo Cristo, el enfermo que acude para recibir fuerzas y aliento para seguir luchando, el ausente que emigró de Urda y que acude cada año a la cita con su Cristo, el visitante que va movido por la curiosidad de presenciar la fiesta y que cada año vuelve ya por devoción, los cohetes que anuncian el paso del Señor, los pies descalzos en cumplimiento de una promesa, gentes de rodillas tras la procesión pidiendo la intercesión de Jesús Nazareno, las ofrendas que los fieles arrojan a la barca, las campanas con su volteo festivo, puestos con exvotos que se compran para agradecer al Cristo la curación de alguna dolencia física, el olor de las almendras garrapiñadas y los turrones que endulzan la fiesta… Esto es Urda, esto es el Santo Cristo: un imán poderoso que atrae cada año a los devotos hasta sus plantas para cumplir así con una tradición que ante todo es de Urda, pero que con los siglos se ha convertido en la tradición de toda una comarca, de toda una provincia, de toda una región… La fiesta del Cristo de Urda, “La Fiesta de los sentidos”.
Vítores ahogados por la emoción

La mirada de la fe

Orando ante el Santo Cristo

Santo Cristo de la Vera Cruz de Urda

Aferrados a la barca de la devoción

Cumpliendo promesa

La fe que le tenemos
 
*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

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