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viernes, 23 de enero de 2015

LOS MAYORDOMOS DE LA MATA


La Mata, pueblo toledano famoso por sus mazapanes y sus deliciosos dulces, cada año celebra una fiesta de invierno muy peculiar, y que para los mateños es la de mayor arraigo. Se trata de la fiesta de los Mayordomos, que se celebra en honor a San Ildefonso y San Sebastián, en el fin de semana más cercano a las festividades de ambos santos, que tienen lugar el 20 y el 23 de enero.
Esta fiesta tiene como protagonistas a los Mayordomos de los que recibe su nombre, entre los que se distinguen dos grupos: los Mayordomos Nuevos y los Mayordomos Viejos. Los Mayordomos son las parejas que se han casado en el último año, y es el párroco del pueblo el que los designa por el hecho de haber registrado su matrimonio en los libros de casamientos de la parroquia. Los Mayordomos Nuevos o entrantes toman el relevo a los Mayordomos Viejos o salientes. A estos cargos se accede a través de un ceremonial que se alarga durante un fin de semana entero y que más adelante describiré. Destaca la figura del Mayordomo Mayor, que es aquel que se casó el primero en el año, y al que los demás rinden respeto por representar la autoridad de la fiesta. Porta una tralla en las diferentes celebraciones, y el cetro en los cultos religiosos.
La fiesta comienza el viernes con un rito muy característico que es el ceremonial de “vestir a los santos”. Los Mayordomos se encargan de colocar en andas y engalanar las imágenes sagradas. A San Sebastián le adornan con un vistoso árbol o ramo que se decora con mandarinas, rosquillas, lazos y campanillas, y se le coloca una banda de tela roja que cruza su torso. A San Ildefonso, cuya imagen representa el momento en que recibe la casulla de manos de la Virgen, se le engalana con palmas y flores y un gran lazo rojo. Pero lo que más llama la atención de esta ceremonia es el empleo de claras de huevo batidas por parte de las mayordomas, con las que sacan brillo a las imágenes de los santos, y que según la tradición a través de este rito, las mayordomas recién casadas solicitan el favor de los santos para quedarse pronto embarazadas.
El viernes por la noche se enciende en la plaza la tradicional hoguera que en la La Mata recibe el nombre de “chosca”. En torno al fuego, Mayordomos y mateños bailan sin parar iniciando así las fiestas.
Ya el sábado por la mañana tiene lugar una de las dos celebraciones religiosas de la fiesta, en la que se procede al nombramiento de los Mayordomos Nuevos por parte del señor cura. Acabada la eucaristía la procesión con las imágenes de San Sebastián y San Ildefonso recorre las calles de La Mata. Las Mayordomas Nuevas encabezan la comitiva portando el estandarte de San Ildefonso, al que sigue la imagen de San Sebastián que es llevado a hombros por los Mayordomos Nuevos o entrantes. Cierra la procesión la imagen de San Ildefonso que es portada por los Mayordomos Viejos o salientes, y acompañada por las Mayordomas Viejas vestidas de mantilla. El Mayordomo Mayor destaca del resto por llevar un cetro y una escarapela prendida en la solapa de la chaqueta, y es quien representa la autoridad. Un aspecto importante de la fiesta y por supuesto de la procesión, es la presencia de la música que acompaña al desfile interpretando una tradicional y repetitiva marcha de procesión. Estas marchas y toques antiguamente eran interpretados por los afamados gaiteros o dulzaineros mateños, que se encargaban de amenizar con su música gran parte de las fiestas de la comarca.
La plaza es el principal escenario de esta fiesta y elemento de poder de los Mayordomos Viejos que son quienes la toman durante las fiestas, teniendo restringido el acceso los Mayordomos Nuevos hasta el domingo. La tarde del sábado los Mayordomos Viejos son los que alcanzan el máximo protagonismo en la plaza, donde bailan las seguidillas y el rigodón, bailes típicamente mateños, que son interpretados por los músicos que mencionábamos antes y que son contratados por los Mayordomos para amenizar toda la fiesta. Es en este momento donde se ofrecen los buñuelos de chorro o churros, un dulce típico de estas fiestas. Mientras tanto los Mayordomos Nuevos recorren el pueblo también cantando y bailando. Hay que destacar los diferentes atuendos que ambas mayordomías llevan para cada momento de la fiesta, que ellos mismos confeccionan y costean, y que tienen temáticas muy diferentes, que van desde trajes regionales hasta vistosos vestidos de fantasía.
El domingo tiene lugar otra jornada importante, quizá la de mayor relevancia de toda la fiesta. Muy de mañana los Mayordomos Viejos y los Mayordomos Nuevos recorren las calles de La Mata entonando canciones y coplillas que han compuesto para la ocasión. Siempre se sirven de panderetas y castañuelas adornadas con cintas de colores para acompañar los cantares. A media mañana tiene lugar la Misa donde el párroco nombra al Mayordomo Mayor entrante que recibe el cetro de manos del saliente, en una ceremonia muy emotiva en la que este último dedica unas palabras al entrante, animándole a continuar con la tradición. Entre el regocijo de mateños, amigos y familiares, los Mayordomos salen a la puerta de la iglesia donde se reparte la tradicional rosca de piñonate, otro de los dulces típicos de la fiesta. Acto seguido los mateños forman el tradicional corro en la plaza donde los Mayordomos Viejos primero, y los Nuevos después, entonan y bailan las tradicionales coplillas o cantares que ellos mismos componen y que se acompañan de las melodías que interpretan los músicos. Antes de comenzar el baile, el Mayordomo Mayor abre espacio con la tralla recorriendo todo el corro. Cada año las coplillas son nuevas y cada mayordomía les da un toque muy particular y característico; se valen de melodías de canciones de actualidad y de otras de siempre, a las que añaden sus propias letras en las que hablan de ellos mismos y de esta fiesta tan importante para La Mata. Reproduzco algunas estrofas de los cantares de la mayordomía que recogí en 2014:
Cuando se pasa un mes del invierno
En nuestro pueblo tenemos la tradición
Que los recién casados nos juntemos
En torno de música, trajes y canción.
Y hasta la crisis ha afectado a nuestra fiesta
Que cada vez quiere menos gente bailar
Por ser poquitos pedimos al pueblo entero
Junto a nosotros que se animen a cantar.

Glorioso San Ildefonso
Y Glorioso también es San Sebastián
Fiesta en que los Mayordomos
Alegramos nuestras calles al pasar
Y unimos al pueblo entero
Celebrando a nuestros Santos
Gritemos juntos el canto
Diciendo que esta gran fiesta es
La más bonita de España…
La tarde del domingo los Mayordomos Viejos ocupan de nuevo la plaza donde se vuelven a bailar las seguidillas y el rigodón. Allí esperan a que los Mayordomos Nuevos, que siguen con la fiesta por las inmediaciones, vayan a “pedir la plaza”. La petición de la plaza supone el traspaso del poder total de una mayordomía a otra, es decir, la entrega de la plaza supone el comiendo y el final de una y de otra. Pasadas unas horas y tras varios intentos, se procede a la entrega. Ambas mayordomías se colocan enfrentadas, y los Mayordomos subidos a hombros recitan las tradicionales coplillas que han compuesto para ese momento de la fiesta. Todos los Mayordomos, tanto los nuevos como los viejos, tienen su turno para subir a hombros y recitarlas. Entre ellos hacen intercambio de sus sombreros en señal de amistad, y en las coplillas narran aspectos graciosos de la vida diaria del contrario, como por ejemplo alusiones a la profesión, a una próxima paternidad… El pueblo se congrega en torno a ellos y junto a las mayordomas van marcando la cadencia de las coplillas al grito de ¡bien!. Es un momento muy emocionante, para unos porque han cumplido con la tradición tan arraigada de su pueblo, y para otros por la ilusión con la que acceden al cargo en espera de un año intenso de encuentros y reuniones de amistad. Pues hay que recordar que las mayordomías suponen un importante vínculo de unión entre las parejas que las componen, en el seno de las cuales se forjan importantes vínculos amistosos que durarán toda la vida. En las coplillas, como no podía ser menos, siempre tienen su lugar los dos santos a los que se dedica la fiesta, comenzando muchas de ellas con los típicos versos:
Glorioso San Ildefonso
Y también San Sebastián…
Una vez que todos han recitado sus coplillas, se da por entregada la plaza, y se pone broche a la fiesta con los tradicionales bailes.

Traspaso de Cetro al Mayordomo Mayor entrante
El párroco presencia la entrega del cetro
El nuevo Mayordomo Mayor
El Mayordomo Mayor abre espacio en el corro
Los alegres bailes de los Mayordomos
Los Mayordomos Nuevos se dirigen hacia el corro
El turno de los Mayordomos Nuevos
San Ildefonso "vestido" para la fiesta
Las Mayordomas Nuevas portan el estandarte
Los Mayordomos Nuevos portan a San Sebastián
El Mayordomo Mayor preside la procesión

*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

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