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miércoles, 11 de febrero de 2015

EL “JUDÍO” Y LA FIESTA DE SAN BLAS EN ARCICÓLLAR


Arcicóllar, pueblo toledano, celebra cada año las fiestas de la Candelaria y San Blas en el fin de semana más próximo al 3 de febrero. Unas fiestas cargadas de curiosidades entre las que destaca la aparición del “Judío” en la mañana del domingo, una botarga con fines bondadosos pero que sin embargo es temida por pequeños y mayores.
Para encontrar el origen a esta fiesta, hemos de remontarnos al siglo XVII, momento en que me comentan mis informantes que se funda la cofradía de San Blas en Arcicóllar. Entendemos que la figura del “Judío” podría remontarse igualmente a esos comienzos, pero no conocemos el origen o el fin exacto de su aparición, pudiendo incluso encontrarlo en antiguos ritos paganos como en el caso de otras mascaradas de estructura similar. Llama la atención la coincidencia en fechas y en denominación con el “Judío” de Camarena, el pueblo vecino. Son dos máscaras totalmente diferentes, tanto en la vestimenta como en el rito que llevan a cabo, coinciden tan solo en la época de celebración –enmarcada en las festividades de la Candelaria y San Blas- y en el cometido de la mascarada, que no es otro que hacer cuestación para obtener fondos que serán destinados a misas u otros menesteres religiosos.
Me acecha la curiosidad al encontrarme ante el nombre que recibe este personaje: “Judío”, una denominación que encierra antigüedad y misterio, y que podría decirnos mucho sobre su origen. Si tomamos como punto de partida de la tradición el siglo XVII, podríamos encontrarnos ante un personaje que surge de la extendida conversión de judíos al cristianismo que se da en esos siglos, pues recordemos que en 1492 los Reyes Católicos expulsan a los judíos, volviendo a España siglos más tarde y convirtiéndose al cristianismo por voluntad propia u obligados. Son los que conocemos con el nombre de judeoconversos. No olvidemos la persecución que sufrieron los judíos en nuestro país en la Edad Media, y el odio hacia ellos, llegando incluso a ser tomados como chivo expiatorio de los males que acechaban a los cristianos que componían la población mayoritaria. ¿Podríamos pues estar ante un judío converso que es obligado a encarnar este personaje (que no olvidemos que no deja de ser un penitente como veremos más adelante), para “expiar” sus pecados y entrar “limpio” a la nueva religión? ¿Pudo ser una burla hacia los judíos por parte de los cristianos que optaron por vestirse con este aspecto demoníaco y ponerle ese nombre? ¿Se le pudo dar esa denominación por esos motivos? ¿Comienza así la tradición? No lo sabemos, desconocemos el origen, sólo son hipótesis que se me plantean y con las que intento dar algo de luz a este personaje que se remonta a tiempos lejanos.
Podríamos también encontrar una explicación más sencilla a su origen, y la encontraríamos en el hecho que ya expuse al hablar del vecino “Judío” de Camarena, apoyándome en la hipótesis de que podría hacer referencia al personaje que acompañó según la tradición a la Virgen al Templo, para evitar que las miradas de las gentes se dirigieran a Ella.
Hipótesis aparte, nos encontramos ante una tradición de siglos que el pueblo de Arcicóllar mantiene como una de sus señas de identidad. Me cuentan mis informantes que antiguamente el “Judío”, al igual que ocurre en la vecina Camarena, era un personaje de carácter hereditario, es decir, eran los miembros de una misma familia quienes iban recibiendo el testigo para encarnar a la botarga. Según me comentan, hace unas décadas llegó un momento en que esa familia no pudo seguir haciéndose cargo de la tradición por lo que la pusieron en manos de la cofradía de San Blas, que es quien desde entonces la ha mantenido y la ha seguido celebrando. Se hizo entrega de la vestimenta y enseres que lleva el “Judío”, y es la hermandad la que los custodia.
La figura del “Judío” está íntimamente ligada a una promesa. La persona que encarna este personaje lo hace por ofrecimiento en agradecimiento a San Blas por haber intercedido por él o por su familia en algún momento complicado, ya sea de salud o de otra índole. El “Judío” hace voto de silencio, y no puede hablar con nadie mientras esté vestido y recorra las calles de la localidad. Otro aspecto que aporta particularidad a la fiesta es que nadie puede saber su identidad, tan solo un miembro de la cofradía de San Blas que en este caso es el secretario –en la actualidad secretaria-, a quien el oferente o algún familiar de éste se dirige para ser incluido en la lista. Su misión es hacer cuestación casa por casa para obtener fondos que se destinan a la cofradía, y que ésta emplea en ofrecer misas y costear la fiesta. Como dato curioso me dicen que hace unos 40 años, eran muchas las personas que estaban apuntadas en lista para ser “Judío”, incluso desde que nacían, y que en muchas ocasiones llegaban a cumplir la promesa ya entrados en años. En la actualidad suelen ser chicos jóvenes los que se incluyen en las listas, y me comentan que hay “Judíos” apuntados hasta 2025 más o menos. A pesar de haber atravesado la fiesta unos años difíciles en los que incluso algún “Judío” ha tenido que repetir para no perder la tradición, ésta a día de hoy se mantiene viva en Arcicóllar y se vive con especial intensidad. Me aportan además otra curiosidad, y es que por tradición siempre han sido hombres los que han encarnado a la botarga, habiéndose conocido tan sólo en una ocasión que lo haya desempeñado una mujer.
El atuendo del “Judío” se compone de un mono formado por piezas de tela de color rojo, amarillo y negro, dispuestas de manera alterna. Lleva botonadura de color negro, y una capucha unida al mono con dos cuernos, uno negro y el otro rojo. Lleva la cara cubierta por una especie de máscara de tela negra con aberturas en los ojos, y un largo rabo de los mismos colores que recorre su espalda y se une al hombro izquierdo, lo que le confiere un aspecto demoníaco. Completan el uniforme la hucha que porta para recoger el dinero, y el “pincho”, una vara larga y afilada de hierro rematada con una cruz y una argolla, con la que amenaza a los niños.
La mañana del domingo a primera hora se nota el nerviosismo en el ambiente. Varias pandillas de niños recorren nerviosos las calles del pueblo en busca del “Judío”, sin saber por dónde puede aparecer, pues como ya hemos indicado, nadie sabe su identidad y por lo tanto el lugar de donde va a salir que suele ser su casa. A las nueve y media en punto el “Judío” hace su aparición y comienza el ritual. Su presencia se intuye por el sonido que emite la argolla al chocar con el pincho, y las monedas que lleva en la hucha. Los niños corren despavoridos, pues en Arcicóllar a diferencia de otros lugares, la máscara es un personaje temido, amenazante, al que incluso guardan respeto muchos adultos. Algunos mayores me comentaban que antiguamente hacía su aparición más temprano, muchas veces incluso a las siete de la mañana. Es costumbre que comience su recorrido por el barrio de San Blas, donde se dice que tienen costumbre de madrugar mucho. Recorre todos los barrios del pueblo llamando a las casas donde le reciben con respeto y le entregan la limosna, mientras los niños corren tras él e intentan tirarle del rabo y hacerle travesuras. Al ver la forma del pincho o asador pregunto si en algún momento se le entregaban alimentos en lugar de limosnas, a lo que me responden que no. Es costumbre desde siempre que los niños le tiendan graciosas trampas y obstáculos que el “Judío” con mucho esfuerzo tiene que sortear, pues no olvidemos que lleva la cara tapada en todo momento y las manos ocupadas por la hucha y el “pincho”. Le atan puertas y verjas con cuerdas para que no pueda abrir obligándole a saltar, le hacen correr tras ellos por algunas empinadas cuestas del pueblo o incluso campo a través. El “Judío” intenta acorralarlos y les amenaza arrastrado el “pincho” y haciendo ademán de pincharles con él. Algún valiente pretende incluso arrebatarle el “pincho” a lo que el “Judío” responde propinando golpes en las manos con la hucha. Los más pequeños reflejan el terror en sus caras cuando se les acerca, e incluso algún mayor que al tiempo de echar la limosna en la hucha ni siquiera se atreve a mirarle. Me contaba uno de mis informantes que antes los muchachos eran mucho más crueles con el “Judío”, pues le encerraban en los corrales obligándole a saltar por las tapias. Me cuenta una anécdota que ocurrió un año en que le hicieron incluso hablar, pues le habían encerrado y no podía salir, y ante la impotencia no le quedó más remedio que descargar sobre ellos una lluvia de improperios que hicieron que rompiera su promesa de silencio. Cuando se da el primer toque de campanas para llamar a los arcicolleros a misa, el “Judío” se dirige a la iglesia y termina su recorrido y su promesa haciendo entrega de la hucha con la recaudación. Vuelve de nuevo a su casa o al lugar donde se vistió, y se quita el traje habiendo cumplido así con su cometido.
Continúa la fiesta con la procesión que recorre varias calles del pueblo con las imágenes de San Blas y la Virgen de la Candelaria. Una curiosa procesión que va acompañada por unas pequeñas andas que portan los niños y que llevan liebres, conejos, perdices y roscas que posteriormente serán subastados. Minutos antes de la procesión la sacristana se encarga de vender entre los fieles y devotos las tradicionales gargantas de San Blas, unos aros de cera decorados con una cinta roja que según la tradición previenen los males de garganta. Cuando las imágenes vuelven de nuevo al templo tienen lugar las pujas en la puerta. Los arcicolleros pujan por las flores de las andas, por los brazos para introducir a la Virgen y a San Blas a la Iglesia, por la vela y el Niño de la Virgen, por las gargantas y cintas de San Blas, por el báculo del santo que en Arcicóllar recibe el nombre de bastón… Quienes pujan ofrecen cantidades de dinero para tener el honor de quedarse con la puja. Tras este acto tiene lugar la misa y la venta de roscas de pan con anises a la puerta de la iglesia, y ya por la tarde otro de los actos centrales de la fiesta: la tradicional rifa de la caza y roscas, y otros productos. Desde el miércoles al viernes anteriores a la fiesta, los cazadores de Arcicóllar salen a cazar a los cotos locales para obtener piezas para la rifa del domingo. Unas las vende la hermandad a establecimientos para obtener fondos y el resto se reservan para ser rifadas el domingo por la tarde. Antiguamente se hacía en la plaza del pueblo, pero desde hace unos años se ha trasladado a un espacio cubierto para resguardar a los asistentes del frío y de las inclemencias del tiempo muy probables en esta época. A primera hora de la tarde se congregan los arcicolleros para dar comienzo a la rifa, que se incia con la bendición por parte del señor cura de todos los productos preparados para ser subastados. Conejos, liebres, perdices, zorzales, palomas, roscas de pan con tres naranjas clavadas en cañas, vino, embutidos, las tradicionales roscas dulces… son los productos por los que se puede pujar. En algunas ocasiones las cantidades se elevan debido a la pugna que se establece entre los asistentes para intentar llevarse la pieza en cuestión. Se rifa también el tradicional bastón de San Blas, que es un bollo dulce que imita al báculo que porta el santo, y se reparten las cintas de San Blas bendecidas que previenen los males de garganta. La rifa puede durar varias horas, y en ella se obsequia a los asistentes con limonada y torrados, poniendo broche así a estas tradicionales fiestas de invierno que se celebran cada año en Arcicóllar.
Agradezco la gran ayuda prestada por Mª Carmen Sierra Pinilla, secretaria de la hermandad de San Blas, y de su familia, que me abrieron muy amablemente las puertas de su casa y me permitieron acompañarles en cada uno de los momentos de la fiesta. También la colaboración de Santiago García Alonso, el “Judío” de este año, con el que tuve la gran suerte de poder hablar. Fue para mí una ocasión muy especial ya que pude conocer la fiesta de la mano de sus protagonistas, una tradición sin duda muy interesante y que por suerte está viviendo un importante auge en estos momentos.

El Judío persigue con el pincho a los muchachos

El "Judío" amenaza a los jóvenes

La hucha para la recogida de limosnas

El "Judío" hace cuestación por las calles de Arcicóllar

Carreras tras los muchachos

El "Judío" se ve obligado a saltar verjas

El "Judío" escapa tras ser encerrado por los niños

Huyendo tras el "Judío"

Gargantas de San Blas

Las andas de la caza y las roscas en la procesión

El bastón del santo
 
*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo son propiedad del autor.

2 comentarios:

  1. Interesante post, con muchas semejanzas a los "judíos" de La Vaquilla de Fresnedillas. Como bien explicas, a pesar de las distintas hipótesis, el judío es despectivo pero a la vez protagonista... Muy curioso ese doble punto de vists para comentar al que escribió esto:
    http://politica.elpais.com/politica/2015/09/08/actualidad/1441702071_691462.html

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    1. Muchas gracias por tu aportación y por visitar el blog. Es interesante a la vez que apasionante el buscar los orígenes de ciertas fiestas o los factores que propiciaron su aparición. Saludos!

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